
Las abejas son capaces de distinguir señales
y logran captar las categorías "igual a" y "diferente de"
Fuente: Nature
La abeja no sólo puede avisar a sus compañeras dónde está su comida preferida sino
que también distingue estímulos o señales diferentes o parecidas. Esta capacidad fue
descubierta por un científico argentino, que trabaja en Francia, dos australianos y dos
alemanes. Los resultados de su investigación muestran que "las funciones más
cognitivas no son un privilegio de los vertebrados", como los seres humanos.
El equipo del argentino Martín Giurfa, que investiga en la Universidad Paul Sabatier,
en Toulouse, Francia, demostró a través de un experimento que la abeja la más
común, la melífera, que vive en poblaciones compuestas por unas 30 mil obreras y una
reina adulta está en condiciones de comprender y de emplear un complejo sistema de
marcas en senderos y de distinguir las categorías "igual a" y "diferente
de". El estudio se publica en la revista británica Nature.
Hasta el momento, se sabía que la abeja puede aprender a dirigirse hacia un color
determinado si es recompensada con agua azucarada cuando llega a su destino. Pero, ahora
el equipo de Giurfa, de 38 años, quien fue becario de doctorado del Conicet hasta 1991,
halló que la abeja no es sólo laboriosa como habitualmente la considera la sabiduría
popular.
En su experimento, un grupo de abejas voló a través de un tubo en forma de Y. Para
entrar, pasaban por una señal de color. En el punto de la bifurcación, una de las vías
estaba marcada con el mismo color y la otra con un color diferente.
Enseguida, las abejas lograron comprender que el agua azucarada las esperaba al final
del tubo marcado con el mismo color que estaba en la entrada del tubo. Incluso con una
nueva combinación de colores, siguieron el esquema que ya habían aprendido.
Si a su vez las abejas entrenadas eran confrontadas con patrones gráficos, como una
selección de rayas verticales y horizontales en lugar de colores, muchas
lograron aplicar sin esfuerzo a la nueva situación la lección ya aprendida. En la
bifurcación, casi los dos tercios de las abejas siguieron la vía marcada con el mismo
patrón geométrico que a la entrada. Además, con distintos olores también aplicaron lo
aprendido: siguieron el aroma que habían percibido a la entrada del túnel.
El experimento funcionó también a la inversa: las abejas aprendieron que el color que
conducía al agua azucarada era el que faltaba a la entrada. Así también, los insectos
fueron por la vía marcada con el patrón geométrico o el olor diferente. Es decir,
"comprendieron": había que seguir la señal que se diferenciaba de la percibida
al comienzo.
Los investigadores escribieron en su trabajo que los resultados de su experimento
"cuestionan la idea de que los vertebrados y, en particular los primates, pueden ser
los únicos animales capaces de formar conceptos de semejanza y singularidad". A la
vez que sugirieron que el estudio permitirá saber más sobre el sistema neuronal de los
insectos.
Según dijo el investigador del Conicet, Walter Farina, "la investigación de
Martín Giurfa demuestra que las abejas pueden percibir no sólo diferentes formas o
colores sino que siguen reglas cognitivas, por lo cual realizan un procesamiento complejo
de la información, a pesar de que tienen muy pocas neuronas".
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