Ganadería: planteo intensivo en el sur santafecino
Cría
bovina en el corazón maicero
Un grupo de 16 productores trabaja con cargas de más de 5 vacas por ha
de pastura y utiliza los rastrojos de maíz y soja; dicen que sus márgenes
superan los 500 dólares
VENADO TUERTO.- Los lotes con rastrojos de maíz y soja, residuos de una
cosecha que este año marcó un récord productivo, acompañan gran parte del
vasto paisaje rural que aquí se divisa, sobre las rutas nacionales 8 y 33,
y son testigos de una actividad que año tras año intenta difundirse en el
corazón maicero: la cría bovina intensiva (CBI) sobre suelos de buena
aptitud agrícola.
Acostumbrada a brillar por los rindes del cereal y la oleaginosa, desde
hace un tiempo en esta región del sur santafecino hay productores que
trabajan con la CBI apostando al aprovechamiento de las pasturas de alta
producción en estos suelos y a los rastrojos que todas las campañas deja
la agricultura.
Esta experiencia, que pretende mostrar una complementación entre la
producción agrícola y la ganadera, es llevada adelante, entre otros casos,
por 16 productores que tienen más de 6000 vacas e integran el Grupo CBI en
el ámbito del INTA Venado Tuerto.
Según los impulsores de esta técnica, hoy aquí se logran cargas de 5 o más
vacas por hectárea de pastura, entre 15 y 20 toneladas de materia seca,
producciones de carne de más de 800 kilos por ha, rastrojos útiles para el
período de vaca seca y márgenes brutos superiores a los US$ 500 por
hectárea. "Si bien había productores que ya estaban trabajando en este
tema, el grupo se constituyó en 2001, en pleno período de
agriculturización. Nos reunimos en pos del desafío de intensificar la cría
no sólo en la carga, sino en todos sus aspectos, como la genética, la
sanidad y el forraje", dijo Martín Correa Luna, coordinador de la
iniciativa.
Después de haber estudiado el tema durante 10 años, sobre la base de
antecedentes de intensificación de campos de cría de la Cuenca del Salado,
y de trabajar con simuladores, Correa Luna se decidió a aterrizar la CBI
en este rincón de la zona núcleo.
Quienes critican el sistema en esta zona cuestionan, entre otras cosas, el
"consumo" de la cobertura que brindan los rastrojos, que harían falta
importantes superficies de este recurso para sostener bien el sistema, el
cálculo de algunos indicadores únicamente sobre las pasturas y objetan que
la técnica sólo sería útil en superficies ganaderas chicas.
El mismo objetivo
"Nos organizamos rápido porque el objetivo era el mismo: intensificar la
cría. Además, una vez que empezamos a hablar el mismo idioma hicimos
talleres para afianzar conocimientos", expresó Correa Luna.
Antes de la conformación del grupo, algunos productores estaban con cargas
de 4/5 vacas. No obstante, otros colocaban 2 o 3 vacas por hectárea. Estos
mismos ganaderos tenían aquí producciones de 400 kilos de carne; hoy
muchos de ellos sostienen que superan los 700/800 kilos.
En líneas generales, los 16 productores del grupo, distribuidos entre en
el sur santafecino y Córdoba, tienen en sus establecimientos un 20% de
pasturas (base alfalfa consociada con gramíneas como festuca y cebadilla)
y un 80% de agricultura en siembra directa.
Aquí, una hectárea de pasturas sirve para 5 vacas durante 6/8 meses por
año. Esta carga se mantiene en lactancia-servicio (primavera-verano),
cuando más se aprovechan las pasturas, en tanto que durante el período de
vaca seca (otoño/invierno) el animal pastorea sobre rastrojos.
En otoño/invierno la vaquillona de reposición se queda en las pasturas.
Por el lado de los rastrojos, una hectárea de rastrojo de maíz/soja es
útil para una vaca durante 150/180 días, según comentó el coordinador del
Grupo CBI.
"Acá no le ponemos glifosato (a los rastrojos); ahorramos el uso del
herbicida aplicando dientes. Estamos seis meses allí comiendo todo lo que
hay. Con esto modificamos la idea de conservar cobertura de residuos
agrícolas muertos por una vegetación viva, porque debe haber raíces vivas
durante los doce meses del año", indicó el técnico.
Este material vivo al que se refiere Correa Luna es la vegetación
espontánea que crece en los lotes con rastrojos, como capiquí y bowlesia,
recursos que también comen las vacas secas.
De esta manera, según cuentan los productores, la vaca logra pasar el
invierno sin grandes sobresaltos y después se va del lote con un buen
estado corporal. Según el año se ingresa en los rastrojos en marzo o
abril; hay casos en que esto se demora hasta mayo o junio, si es
suficiente con las pasturas.
En el grupo la mayoría realiza servicio de primavera; no obstante algunos
productores hacen servicio de otoño con no más de un 20 o 30% del rodeo.
Aquí los índices de preñeces superan el 90% y los porcentajes de destete
rondan entre el 85 y el 90%, sobre el total de vacas entoradas. Además, se
han realizado pruebas de destete hiperprecoz a los 30 días de edad, que
permitiría llevar la carga a unas 10 vacas por hectárea. Esta técnica
también sería conveniente para enfrentar situaciones adversas.
Aparte de las características técnicas de la CBI, los productores tienen
definidas estrategias respecto de qué hacer con sus terneros. Según el
coordinador del grupo, las opciones son la venta del ternero para
invernada, el encierre para lograr un "bolita" con 240/250 kilos o un
novillito de 290/300 kilos.
Estrategias
"Según el año vendo un ternero para invernada (con 170/200 kilos) o un
novillito de feed lot con 280 a 320 kilos", dijo Carlos Roulet, productor
de Wheelwright, a 80 kilómetros de esta ciudad.
Oscar Rivarola, de la localidad cordobesa de Viamonte, vendió este año
terneros destetados con 160 kilos. "Mi experiencia es positiva; hace ocho
años que trabajamos en este tema", señaló.
Por su parte, Bruno Castiglioni, de la zona de Rufino, engorda en un feed
lot hasta 390/400 kilos los terneros que desteta con 190 kilos. "De las
750 hectáreas que tenemos, 250 van para ganadería; hay 140 con pasturas,
20 con bajos y el resto es para hacer los alimentos del engorde, como el
silo de maíz, el grano húmedo y la soja, que se emplea como un agregado
proteico", explicó.
Otro de los que envían los terneros a un feed lot propio es Tomás Layus,
quien se vinculó al sistema CBI cuando intensificó su planteo de
producción sobre 80 hectáreas para ganadería. Antes de esto, más de una
vez pensó en dejar la cría, porque no podía tener pasturas que
permanecieran en producción y esto era una limitante, por la compactación
del suelo.
Con cambios respecto de los planteos de otros productores, Rodrigo Baldomá,
productor y asesor, destina a las pasturas los terneros de invernada y no
las vacas.
"Mientras las vacas primero están en campos bajos (unas 150 hectáreas), y
luego en rastrojos (en invierno), la invernada se desteta y se va a las
pasturas (sobre 70 hectáreas), de donde sale con 380/420 kilos (en el lote
también se da una suplementación con maíz)", dijo.
Más allá de las particularidades de la intensificación de la cría bovina
sobre estos campos de suelos agrícolas, el sistema dejaría buenos
resultados económicos, según comentan los productores y el coordinador de
este grupo."Hoy hablamos de márgenes brutos por encima de los 500 dólares
por hectárea (de pastura)", subrayó Correa Luna.
No obstante, como enseguida aclaran, el objetivo no es competir con la
agricultura. "Apuntamos a la integración, que mejora el ecosistema del
suelo y permite tener una estabilidad productiva y económica", afirmó
Eduardo Pierella, de Cafferata.
Mientras siguen por este camino, los productores tienen un proyecto para
comenzar a certificar su carne y exportarla a la Unión Europea (UE).
Por Fernando Bertello
Jornadas de CBI
El 29 y el 30 del mes próximo se realizarán en el predio de la Sociedad
Rural de Venado Tuerto las 5as. Jornadas Nacionales de Cría Bovina
Intensiva, organizadas por el Grupo Técnico CBI/INTA Venado Tuerto. Se
abordarán temas como el efecto del pisoteo de la hacienda sobre los
parámetros físicos del suelo, la selección de mezclas y el manejo de la
producción forrajera en altas cargas, las enfermedades neonatales en
rodeos de cría y el bienestar animal, por ejemplo. Además, habrá
disertaciones sobre el mercado de carnes. Informes en el 03462-400984.
Claves para el manejo del rodeo en el campo
Según un trabajo preparado por Martín Correa Luna, coordinador del Grupo
CBI, para lograr un adecuado manejo de los rodeos de cría con altas cargas
por hectárea es fundamental prestar atención al pastoreo, tratando de que
no falte el forraje necesario para las vacas en plena lactancia, con la
necesidad adicional de energía para activar su actividad reproductiva en
el servicio.
"Por ello es importante el tiempo de descanso que requiere la pastura para
su recuperación, que para poder lograrlo es de mucha importancia el
conocimiento y la aplicación práctica del buen uso y manejo de alambres o
hilos electrificados", señala el técnico.
Si se utiliza bien, dice Correa Luna, con esta tecnología se puede proveer
el forraje necesario para la hacienda y atender a los descansos de la
pastura.
"Este sistema de producción agrícola-ganadero para tener éxito en sus
resultados debe producir más y, como ocurre en otras actividades, es
preciso innovar, bajar costos y hacer un mejor uso de los recursos
disponibles, fundamentalmente mediante un mejor manejo de tecnologías de
procesos", expresa el técnico en un tramo de su trabajo.
Aspectos sanitarios
Para Bruno Castiglioni, productor de Rufino que destina unas 250 hectáreas
para la ganadería, sobre un total de 750, uno de los puntos importantes
del sistema es trabajar bien en el tema sanitario.
Entre otras cosas, esto tiene que ver con que suele haber muchos animales
juntos en pequeñas parcelas.
"La concentración (de los animales) lleva a tener que trabajar con planes
sanitarios actualizados, y esto porque se trabaja con parcelas más
reducidas", comentó el productor a LA NACION.
"Hay que estar al día frente a (distintas) enfermedades como la diarrea y
las (que son) respiratorias, como las neumonías", agregó Castiglioni.
Igual que otros ganaderos, este productor subdivide las parcelas, con el
objetivo de que, boyero eléctrico de por medio, los animales avancen de a
poco sobre la pastura.
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