
Pieles mejoran
la rentabilidad
Aunque las chinchillas siempre fueron un negocio interesante para los
productores, luego de la devaluación del peso se tornó sumamente rentable.
Como cualquier otra producción destinada a la exportación, el valor en pesos
que se puede obtener por una piel avanza al ritmo del dólar, más teniendo en
cuenta que no se vende nada en el mercado interno. Hoy el ingreso por piel
en moneda nacional habría que multiplicarlo casi por cuatro.
En contrapartida, los costos de producción se incrementaron menos del doble,
por lo cual la ecuación del negocio hoy es mucho más atractiva.
“El que hace las cosas bien hoy tiene un negocio tres veces mejor”,
ejemplificó Fernando Andreani de la Asociación Argentina de Criadores de
Chinchillas (Aacch).
“La rentabilidad subió muchísimo porque los insumos no crecieron al ritmo
del dólar”, explicó Jorge Eguía, presidente de la rama Córdoba de la
Asociación Argentina de Criadores Internacionales de chinchillas (Acrichi).
El precio se fija con patrones internacionales, ya que los compradores son
todos del exterior. Los precios pueden oscilar entre 15 y 40 o 50 dólares,
según la calidad de las pieles.
“Se está pagando un promedio de 28 a 38 dólares, las pieles de primera
calidad, al igual que las ventas del año pasado”, dijo Andreani, aclarando
que esto es para un productor que tiene un buen manejo del criadero. Entre
las pieles buenas, los precios pueden variar por los colores, que se
prefieran en determinado momento.
Algunas ventas tuvieron una baja del precio en dólares de alrededor de un 25
por ciento. Según Eguía esto obedece a cuestiones estacionales, pero que
pueden recomponerse en las grandes compras de primavera. Los embarques que
realizó la entidad obtuvo un promedio de 18 a 22 dólares cada piel.
A estos valores hay que restarle un cinco por ciento correspondiente a la
retención que realiza el Gobierno Nacional sobre las exportaciones (contra
el reintegro del siete por ciento que regía el año pasado).
Andreani aclara que la posibilidad de fijar el precio de venta y cobrarlo en
el momento de la entrega en Argentina mejora las posibilidades de obtener un
buen precio. Esta aclaración es válida porque hay sistemas de
comercialización que envían el producto a Europa sin determinar previamente
la calidad y valor del mismo, por lo que el productor no puede tener un
control sobre lo que efectivamente le terminan liquidando.
Sólo de calidad
De cualquier manera, esta realidad sirve para aquellos que tienen pieles de
buena calidad. En las ventas que se realizaron este año las peores pieles no
sólo tuvieron un precio sensiblemente inferior a otros años (en muchos casos
la mitad) sino que muchas no pudieron ser colocadas.
En los últimos años, el mercado de las pieles de inferior calidad se había
movilizado porque se pusieron de moda las prendas de otro material con
recorte de chinchillas. Hoy estas aplicaciones se reemplazan por otra piel,
y las chinchillas que no son buenas no encuentran mercado.
“En esta última venta se marcaron drásticamente las pieles malas y a partir
de ahora va a ser cada vez más difícil venderlas”, consideró Andreani.
De cualquier manera, en Argentina, junto con el incremento de la producción
nacional, se mejoró mucho en la genética y el manejo animal, obteniendo
productos de muy buena calidad.
Esto implica animales grandes, oscuros, con pelo más largo y más denso.
“Debido a la crisis y al proceso de selección se mejoró la calidad”, dijo
Eguía. Es que los costos para producir una piel buena y una mala son los
mismos y los precios obtenidos por la segunda no cubrían los gastos que
insumían. En estos años muchos criaderos que no trabajaban con buena
genética o realizaban un mal manejo de sus animales tuvieron que cerrar
Paula Martínez
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