 Macroeconomía
del sector agropecuario argentino en la última década.
Lorena Tedesco, Stella Setimi, Claudia
Cattáneo, Gabriela Cristiano, Marta S. Picardi de Sastre
Depto. de Economía - Universidad Nacional del Sur
Bahía Blanca
I. INTRODUCCION
Con las reformas impuestas en la década
del '90, derivadas de la estabilidad de precios, desregulación
de los mercados, apertura comercial, privatizaciones y reforma fiscal,
el sector agropecuario sufrió importantes transformaciones que
afectaron su productividad y competitividad. La actividad agropecuaria
requirió un manejo más profesional para enfrentar un nuevo
escenario de economía abierta y caída de los precios internacionales.
El objetivo de este trabajo es analizar la evolución del marco
macroeconómico en el cual el sector tuvo que desempeñarse
durante dicho período con el fin de evidenciar los factores que
lo indujeron a la crisis en que actualmente se encuentra inmerso. Paralelamente,
y a modo de reflexión final, se incluye una serie de recomendaciones
que a nuestro criterio deben tenerse en cuenta para definir políticas
activas para el sector.
II
. PRINCIPALES TRANSFORMACIONES MACROECONOMICAS EN LOS ´90
El plan de estabilización asociado
a la Ley de Convertibilidad, iniciado en 1991, profundizó los cambios
estructurales que se iniciaron con la Reforma del Estado en agosto de
1989. Si bien los mismos abarcaron a toda la economía haremos referencia
a los que afectaron en particular al sector agropecuario. Se fijó
el tipo de cambio, se disolvió la Junta Nacional de Granos, se
eliminaron las retenciones a las exportaciones de productos agropecuarios,
los impuestos sobre la operatoria de exportación que representaban
una merma del 6.5% del precio FOB del producto exportado y una serie de
tasas que los exportadores pagaban a distintos organismos públicos.
Se refinanciaron los pasivos de los productores a través del Banco
de la Nación Argentina, abriéndose nuevas líneas
de crédito. Se reformuló el sistema impositivo y se promovió
la importación de agroquímicos. Se desreguló el transporte
de productos agrícolas y se redujeron los costos portuarios, que
en el caso de los granos, significaron un ahorro del 50%.
La estabilidad alentó una programación más racional
en el uso de los recursos agrícolas y una mayor incorporación
de capital y tecnología.
III.
LA PERFOMANCE DEL SECTOR
1. Producción
La evolución del sector agropecuario en los '90 ha sido excepcional
en términos productivos. La tasa acumulada anual de crecimiento
del PBI fue del 4.1% entre el '90/98, mientras que en 1999, si bien la
producción en términos físicos se mantuvo, el PBI
a precios corrientes disminuyó más del 20% por la caída
de los precios internacionales. En el cuadro I pueden observarse las tasas
de crecimiento registradas en las principales actividades.
CUADRO
I: Producción agropecuaria
PRODUCCION CAMPAÑA 90/91 CAMPAÑA 97/98 VARIACION(%)
|
Producción
|
Campaña
90/91
|
Campaña
97/98
|
Variación%
|
|
Cereales
(miles Ton)
|
38.325,7
|
65.793,0
|
71,66
|
|
Oleaginosas
(miles de Ton)
|
15.701,0
|
25.059,0
|
59,60
|
|
Leche
(miles de lts)
|
6093,0
|
9.450,0
|
55,09
|
|
Bovinos
(miles de cab)
|
47.075,2
|
50.058,9
|
6,33
|
|
Te
(miles de Ton)
|
193,6
|
245,8
|
26,96
|
|
Yerba
Mate (miles de Ton)
|
464,0
|
860,4
|
85,43
|
|
Limón
(miles de Ton)
|
642,8
|
1020,9
|
58,82
|
|
Arroz
(miles de Ton)
|
701
|
1152
|
64,33
|
Fuente: INDEC 2000
- SAGPyA (1998)
Esto responde, en particular
en el caso de los granos, a la ampliación de la frontera productiva
a partir de la incorporación de tierras marginales en detrimento
de la ganadería (Gráfico I), dada la coyuntura de precios
agropecuarios internacionales (Gráfico III). En el caso del ganado,
si bien se erradicó la aftosa y se introdujeron nuevas prácticas
culturales, esta actividad presentó una baja tasa de crecimiento.
GRAFICO I: Area cosechada
(miles de hectáreas)
Fuente: SAGPyA
El incremento mencionado en la producción
se tradujo en un importante aumento de las exportaciones de productos
primarios y de manufacturas de origen agropecuario (Gráfico II).
GRAFICO II: Exportaciones por
origen ( en millones de U$S)
Fuente: Ministerio Economía (1995) - IICA(1999)
2. Contexto internacional
El sector agropecuario a nivel mundial, en especial el agrícola,
ha disminuído su participación en el comercio internacional.
Por ejemplo, las exportaciones de alimentos representaban el 12% del comercio
mundial en 1970, en 1990 alcanzaban el 9%, mientras que en 1998 eran sólo
del 7%, ocupando Argentina el 5º lugar.
La situación empeoró con la caída de los precios
(Gráfico III), debida fundamentalmente al descenso del poder adquisitivo,
producto de las fuertes devaluaciones de los países asiáticos
por un lado y al excedente de productos que se volcó al mercado
internacional, por el otro.
A pesar de ello, el sector continúa siendo una de las principales
fuentes de ingresos externos.
GRAFICO III: Precios FOB (U$S por toneladas)
Fuente: SAGPyA
Por otro lado, hasta la presente década,
la agricultura estuvo excluida de los acuerdos del comercio multilateral
hasta la Ronda Uruguay, en donde se establecieron compromisos diferenciados
en materia de reducción de aranceles y/o subsidios para los diferentes
tipos de países (Cuadro II), además de los aspectos financieros
y fitosanitarios.
Este contexto, al limitar los perjuicios derivados del proteccionismo,
generó expectativas positivas para Argentina. Sin embargo, a pesar
de ello, y de la constitución de la Organización Mundial
del Comercio, los subsidios resurgieron fuertemente durante 1998 alcanzando
los 360.000 millones de dólares (Cuadro III).
CUADRO II: Compromisos
Acuerdo Agrícola Ronda Uruguay
|
MEDIDA
|
PAISES
DESARROLLADOS
|
PAISES
EN DESARROLLO
|
| Reducción
de aranceles |
36% hasta el 2000 |
24% hasta el 2004 |
| Reducción
de ayuda interna |
20% hasta el 2000 |
13% hasta el 2000 |
| Reducción
de subsidios a la exportación |
36% en monto y 21% en volumen
hasta el 2000 |
24% en monto y 14% en volumen
hasta el 2004 |
Fuente: OMC
Los subsidios son justificados por:
1º) Seguridad alimentaria, 2º) Independencia, 3º) Multifuncionalidad,
según la cual la agricultura no es sólo una actividad productiva
sino también un ambiente con sus paisajes, estilo de vida, fuentes
de ocupación regional, etc. y 4º) Apoyo a regiones menos desarrolladas
dedicadas a actividades agropecuarias. Estos argumentos generan polémica
en la OMC haciendo necesarias más negociaciones en vista de que
en 2003 caduca la "cláusula de Paz" que exime de sanciones
a determinados subsidios.
CUADRO III: Ayuda
total al Agro en países de la OCDE (miles de millones de U$S)
| PAIS |
1986/88 |
1998 |
| EE.UU. |
88.0 |
97.3 |
| Unión Europea |
112.7 |
142.2 |
| Japón |
58.1 |
56.8 |
| Resto de OCDE |
67.2 |
66.0 |
Fuente:
CEI en base a OECD (1999)
Por otra parte, si bien
la creación del Mercosur posibilitó la concreción
de un gran flujo de comercio regional, éste se vio afectado por
los impuestos y reintegros al comercio intrabloque, el arancel externo
común y sus excepciones. Además, las políticas jugaron
un papel preponderante. Por ejemplo, a comienzos de 1999, Brasil devaluó
su moneda lo que dificultó mantener un sostenido ritmo de exportaciones
y afectó los costos de producción.
Según el INDEC, en 1998 el comercio entre Brasil y Argentina resulta
superavitario para nuestro país en lo que se refiere al sector:
del total de nuestras exportaciones a Brasil, el 33% correspondió
a productos agropecuarios, mientras que las exportaciones de Brasil a
la Argentina sólo alcanzaron un 14% en dichos ítems.
En el caso del comercio de carnes, es fundamental que en 1996 fueron declaradas
libres de aftosa lo que nos abriría la puerta al mercado estadounidense.
Por otra parte también se plantean excelentes oportunidades ofrecidas
por el mercado asiático (Japón, Corea y Taiwan).
3. Política tributaria
La política tributaria durante la última década no
fue uniforme ni equitativa. Hasta 1994 se caracterizó por tender
a simplificar el sistema impositivo apuntando a aumentar la recaudación
vía reducción de la evasión. A partir de allí
la presión tributaria fue en aumento para hacer frente al creciente
déficit fiscal.
Entre las primeras medidas adoptadas desde el plan de convertibilidad,
podemos mencionar el aumento de la alícuota del impuesto a los
activos, a los débitos bancarios, a la propiedad rural, la obligación
de los productores a inscribirse en el IVA y la suspensión de la
facilidad para descontar los quebrantos del impuesto a las ganancias.
Por otra parte, no sólo aumentó el costo del crédito
debido a la aplicación del IVA a las tasas de interés a
partir de Julio de 1992 sino que además se registraron constantes
aumentos en el impuesto al valor agregado, a las ganancias, a los bienes
personales y se redefinieron los reembolsos. Todo ello hizo más
complejo el sistema, aumentando la presión con respecto a la capacidad
de los productores agropecuarios de generar valor agregado. De esta manera,
se acentuó la discriminación entre sectores y se desalentaron
inversiones productivas. Consiguientemente tendieron a alentar la evasión
y conductas ilegales en la cadena de las transacciones posteriores a la
etapa de la producción. En los últimos años, las
medidas que tuvieron mayor impacto fueron: 1º ) la aplicación
del monotributo a productores agropecuarios (junio 1998), 2º) ajustes
positivos en la alícuota del IVA, 3º) Creación de nuevos
impuestos: a la renta mínima presunta y un impuesto del 15% a los
intereses pagados.
De esta manera, y como puede apreciarse en el Gráfico IV, la presión
tributaria como porcentaje del PBI se acentuó más sobre
el final del período en estudio.
GRAFICO IV: Presión Tributaria Nacional e Indice de variación
del PBI
Fuente: Elaboración propia
4. Cambios culturales
Las nuevas reglas de juego: convertibilidad, estabilidad, apertura, Mercosur,
subsidios en EEUU y la CEE, tipo de cambio real, presión tributaria,
etc., modificaron la actitud de los productores en el manejo de sus explotaciones,
incorporando técnicas de planificación, gerenciamiento,
dirección. Los productores se mostraron más interesados
por mantenerse informados de los hechos del contexto nacional e internacional
que los afectaban, y se animaron a incorporar nuevas tecnologías
en insumos y equipos, fertilización, riego, etc.
En este contexto, los Mercados de Valores y los Mercados de Futuros cobraron
importancia como instrumentos para contrarrestar los riesgos de precios
asociados a la actividad. En el caso del Mercado a Término de Buenos
Aires, las operaciones en futuros y opciones pasaron del 6.25% del total
de granos producidos en el 1990 al 50% en 1998.
Por otra parte, también creció el uso de nuevas modalidades
como los contratos de arrendamiento para productos específicos
y otros instrumentos como los warrants.
Claro que es importante mencionar que este cambio cultural, que reconoce
la condición de una mayor intensidad en el uso de capital y cambios
en los modelos y en las tecnologías de producción, implicó,
entre otras cosas, una recomposición de la escala de las explotaciones.
Este fenómeno se produjo mediante compras, asociaciones e incluso
cooperativismo que abarcó alrededor de 93.000 explotaciones familiares,
la expansión de la agricultura y del tambo sobre la ganadería
y una ganadería más intensiva. Sin embargo, se observan
consecuencias no deseadas como la salida de productores del sistema por
falta de escala, inviabilidad financiera o resistencia cultural (Lattuada,
2000). En general, se observa un aumento significativo en la superficie
de la unidad económica mínima, incluso en la de la región
pampeana (Gráfico V).
Los productores medianos vieron disminuir sus ingresos por lo que su reconversión
fue ineludible diversificando o intensificando el manejo de su producción.
En cambio, los minifundistas y pequeños productores vieron recrudecer
su tradicional situación de indefensión y marginación.
GRAFICO V: Evolución de la unidad económica de la Región
Pampeana (Has.)
Fuente: Lattuada (2000)
5. Innovaciones tecnológicas
La actitud renovadora encarada por los productores agropecuarios en la
década del '90 los ha conducido a la adopción de innovaciones
tanto en el campo de la tecnología como del manejo de sus explotaciones
(Cuadro IV). Todos estos cambios estuvieron orientados a lograr una mayor
eficiencia y competitividad a través del aumento de los rendimientos.
En este impulso a la adopción de tecnología han sido protagonistas
el INTA, los grupos CREA y las empresas privadas productoras de semillas.
Un ejemplo puede apreciarse en el crecimiento de los sistemas de labranza
conservacionista que apuntan a un desarrollo sustentable, como es el caso
de la siembra directa que pasó de practicarse en 6 mil hectáreas
en la campaña 1988/89 a 7.5 millones de hectáreas en 1998/99.
En la región pampeana esta práctica ha tenido implicancias
tales como la incorporación de fertilizantes sin costo alguno y
la extensión de la frontera productiva, dejando de ser necesaria
la rotación agricultura-ganadería.
CUADRO IV:
Insumos - Bs. De Capital - Prácticas
|
|
1992
|
1996/97
|
|
Vtas.
Fitosanitarios
|
($) 336.300.000
|
924.600.000
|
|
Maquinaria
Agrícola
|
(unid.) 320
|
815
|
|
Tractores
|
(unid.) 4.871
|
7.380
|
|
Uso
de Fertilizantes (kg/ha.)
|
19
|
61
|
|
Venta
de Fertilizantes (tn.)
|
516.000
|
1.650.000
|
Fuente:
Chudnovsky, et al., Soc. Rural Argentina, Inst. de Estudios Económicos,
1999.
Por otra parte, también
ha sido importante la revolución en el campo de la mecánica,
respondiendo a la mayor oferta de maquinarias e implementos, a la mejora
en los equipos nacionales, al descubrimiento y perfeccionamiento de los
equipos en cuanto a variedad y calidad que hicieron que la oferta se ajustara
a la demanda cada vez más exigente de los productores y a las facilidades
crediticias pos-convertibilidad que permitieron a éstos su acceso
a tales equipos. Esto permitió mejorar rendimientos, aplicar las
dosis adecuadas de cada cultivo y conservar el suelo.
En cuanto a la actividad ganadera, la entrada de maquinaria importada
favoreció principalmente a la industria tambera y a los forrajes.
Estos avances, más la mejora en los sistemas de invernada y en
el manejo de los rodeos de cría, contribuyeron a aumentar la producción
de carne bovina por hectárea. También se incrementó
el rendimiento en la producción de carne por animal debido a la
buena calidad de los forrajes. En el caso de los bovinos, se avanzó
en: 1º) control de parásitos, 2º) aumento de la carga
animal por unidad de superficie, 3º) genética y 4º) mejoramiento
de razas .
Otro aspecto importante en el campo de las innovaciones es el de la biotecnología,
que en el campo de la agricultura ha servido para introducir modificaciones
genéticas, para el cultivo de tejidos y el aislamiento de genes.
De esta manera, se obtienen cultivos transgénicos y se mejoran
las especies vegetales mediante una más rápida explotación
de la variabilidad genética de esas especies y un aumento en las
defensas contra los insectos y las enfermedades, reduciendo el uso de
pesticidas, herbicidas e insecticidas que abaratan los costos de producción
y reducen los precios de los alimentos. Es de destacar el caso de las
variedades de soja transgénicas desarrolladas a partir de 1996
y que actualmente ocupan el 50% del área cultivada.
El uso de agroquímicos también fue una de las variables
que se incrementó considerablemente (aproximadamente un 170% desde
comienzos del plan de convertibilidad hasta 1998, correspondiendo un 70%
a herbicidas y un 17% a insecticidas). Este fenómeno, además
de responder a los cambios en el manejo de sus explotaciones por parte
de los productores, también se dio por el abaratamiento que experimentaron
estos insumos a partir de la mayor competencia entre firmas productoras.
De todas maneras, cabe aclarar que esta adopción de tecnología
no fue pareja en todos los niveles de explotaciones. En el caso de las
pequeñas, este fenómeno no fue tan importante debido a sus
problemas de financiamiento y a sus reducidos márgenes que les
impedían inversiones de tales magnitudes. Solamente pudieron insertarse
aquellos pequeños productores que recurrieron a la asociación
y a los fondos agrícolas para una compra en común.
6. Financiación
Durante esta década los productores agropecuarios debieron enfrentar
la reducción de sus márgenes de rentabilidad, lo que sumado
a los costos derivados de la incorporación de cambio tecnológico,
los arrastró hacia un fuerte endeudamiento provocando que el índice
de morosidad, luego de una inflexión coincidente con el efecto
de los altos precios agrícolas (1996-1998), retornara a la tendencia
creciente de principios de la década (Gráfico VI). Ello
se tradujo en una interrupción de la cadena de pagos en el sector
que exigió el lanzamiento de planes de refinanciamiento excepcionales.
GRAFICO VI: Evolución de la cartera crediticia agropecuaria
Fuente: FINAGRO (2000)
7. Programas de apoyo a los productores
En la última década el gobierno nacional ha implementado
una serie de programas de apoyo a los pequeños productores agropecuarios
y a las PYMES del sector con el fin de ayudarlos a enfrentar las nuevas
condiciones macroeconómicas y a aliviar su situación frente
a problemas como la sequía de 1997 y las inundaciones de 1998.
En ese año, a los programas ya existentes, se sumó el Proyecto
de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios con un monto
de 100 millones de pesos en un lapso de 5 años.
En el último año, los fondos destinados a la financiación
de estos planes por parte del gobierno, se han visto reducidos por la
recesión que afectó la recaudación fiscal. En el
caso del Programa Social Agropecuario, si bien el presupuesto aprobado
para 1999 fue de 8.1 millones de pesos, el mismo fue disminuido a 3 millones.
Otro de los programas que vieron reducidos sus ingresos fue el de Cambio
Rural que en el último año recibió 8.5 millones de
pesos en tanto que entre los años 1994 y 1998 recibía anualmente
15 millones.
III. PERSPECTIVAS
De lo anterior surge que respecto
al futuro, la participación en los mercados agropecuarios de productos
básicos (granos, oleaginosos y derivados), que constituyen una
fracción muy importante de las exportaciones nacionales, dependerá
de la capacidad que tenga nuestro país para competir con la creciente
oferta de alimentos que se originará en los países industrializados.
La mayor competitividad resultará de una combinación de
políticas macroeconómicas y sectoriales que favorezcan al
sector tanto en aspectos comerciales y de infraestructura como en la generación
de cambio técnico. El permanente flujo de tecnologías estará
condicionado al sistema actual de patente concedidas en las áreas
de la ingeniería genética y la biotecnología. Se
estima que al no existir, en este último tema, fácil acceso
al conocimiento y al no disponerse de una infraestructura que lo genere
y los apropie, podrían desaparecer importantes ventajas comparativas
y competitivas que han permitido el progreso alcanzado por muchos países
en desarrollo. De profundizarse en el futuro, esta situación podría
volverse difícil para los países cuyo elemento fundamental
para su inserción en el mercado internacional sea la exportación
de productos de origen agrícola o pecuario basados en recursos
naturales.
En la faz comercial, los productores agropecuarios están condicionados
por la recesión interna, sumado en el plano internacional a la
caída de los precios y la devaluación de las monedas frente
al dólar. Las expectativas con respecto a este segundo tema parecieran
mejorar por varios motivos: 1º) mayor demanda en los países
del sudeste asiático luego de la crisis que sufrieron, 2º)
avatares climáticos en el hemisferio norte, 3º) erradicación
de la aftosa y 4º) reducción de las asimetrías con
Brasil originadas por la devaluación de su moneda. Sin embargo,
las perspectivas de una mayor liberalización del comercio agrícola
en el futuro cercano son aún inciertas. Los esquemas de ayuda existentes
en los países desarrollados parecen haberse transformado en un
elemento estructural, existiendo una posición rígida con
respecto a efectuar concesiones en esa materia. En este sentido, la Unión
Europea aprobó el presupuesto comunitario hasta el 2006 aumentando
el gasto agrícola de 43 mil millones de dólares en 1999
a 44 mil millones en dicho año.
En el orden interno el problema que más está afectando el
ánimo de los productores agropecuarios es el de la creciente presión
impositiva y la incertidumbre acerca de su evolución. La reciente
reforma fiscal se ha transformado en el detonante de una situación
por demás delicada. Las autoridades parecen ignorar la estrepitosa
caída de los precios de los granos y de la hacienda, o lo que es
lo mismo, el derrumbe del ingreso del productor.
Esta presión tributaria, la falta de créditos accesibles,
los intereses usurarios, el encarecimiento de los servicios respecto a
los bienes primarios luego de la desregulación, son algunas de
las razones que imposibilitan la adecuación al cambio, al que se
le obliga a incorporarse y que sólo es posible con una fuerte y
continua acción oficial de orientación y colaboración
para el logro de soluciones.
Un tema fundamental hoy es que la noción de sector competitivo
está siendo dejada de lado, más bien aparece la necesidad
de incorporar la importancia de la empresa competitiva. Para lograrlo
no es necesario subsidiar sino dejar de presionar con impuestos y armonizar
cambios.
Nuestra hipótesis es que existe un contexto internacional dado
que es imposible modificar, una paridad cambiaria que respetar y dos senderos
que en paralelo hay que programar:
1º) el Estado debe: a) abrir y consolidar mercados, b) mejorar la
infraestructura, c) ajustar los programas de educación en todos
los niveles en el ámbito rural para responder a las necesidades
del sector y contribuir a desarrollar sus potencialidades y d) eliminar
el máximo posible de impuestos contenidos en los precios de los
insumos agropecuarios y, 2º) el productor debe: a) aceptar ser eficiente
con menores recursos, tanto en los aspectos tecnológicos como en
los gerenciales y organizativos de las diferentes etapas del negocio agrícola,
b) transformar las PYMES en agroindustrias familiares productoras de algunos
insumos e incorporadoras de valor a los excedentes; con lo cual habría
menos intermediarios, menos impuestos, menos fletes y menos peajes (diversificación,
gradualidad tecnológica con el objeto de autogenerar los recursos
necesarios para financiar la intensificación productiva y organización
para eliminar sobredimensionamientos y verticalizar el negocio), c) conformar
redes empresariales que se sustancien en una articulación con los
centros urbanos dentro de las regiones en las cuales están insertos,
fortaleciendo el poder de la ciudadanía rural con el fin de desarrollar
actividades públicas no estatales y coordinar junto con el Estado
acciones y estrategias que les permitan en el mediano plazo independizarse
del gobierno nacional, mejorando su base territorial.
IV. CONCLUSION
En la década del ´90
el escenario del sector se caracterizó por un crecimiento excepcional
de la producción agropecuaria, de las exportaciones y de la incorporación
de tecnología. Un ejemplo puede verse en 1995 ya que mientras la
economía en su conjunto atravesaba por uno de los más prolongados
períodos de recesión desde el inicio del Plan de Convertibilidad,
el sector agropecuario, pese a su gran atomización, aportó
el 60% del ingreso total de divisas al país sin gozar de regímenes
de privilegio ni programas especiales. Sin embargo, desembocó en
un proceso de concentración económica y de expulsión
de aquellos productores que no lograron reconvertirse a tiempo.
El sector ha sufrido importantes transformaciones en un marco generalizado
de rentabilidad negativa y un contexto externo poco favorable frente a
la caída de precios internacionales y el resurgimiento de los subsidios.
Por supuesto que hubo conciencia que para hacer frente a esto es necesaria
una acción cultural y de apoyo financiero que no ha sido efectivamente
instrumentada hasta hoy mientras los productores luchan a diario por modificar
su situación que pasa por la banca financiera y la presión
fiscal y no por el trabajo agropecuario (Lattuada, 2000). Reconocemos
la necesidad de una reforma del sistema impositivo y una mayor capacitación
para apoyar sobre todo a las PYMES del sector. El Estado junto con las
ONGs deberá abandonar el mero asistencialismo y definir políticas
activas sin recurrir a los subsidios. Como dice Lacki (1995) hay que reemplazar
soluciones paternalistas - dependientes por soluciones educativo - emancipadoras.
Por lo tanto, hay que diseñar primero el modelo de país
que queremos y definir el rol que en él le damos al sector. Hay
que quebrar la anarquía reinante como resultado de las soluciones
cortoplacistas y asumir que ante el caos la única alternativa que
hay es planificar, pero en serio.
BIBLIOGRAFIA
· Brignol Mendes R. (2000);
"El marco externo y el desarrollo rural latinoamericano". En
web: www.rcl.fao.org
· Cristiano G. y Picardi de Sastre M. S. (1999); "Tópicos
de la crisis del sector agropecuario argentino", CD Jornadas Interdisciplinarias
de Estudios Agrarios y Agroindustriales, Buenos Aires.
· IICA - Instituto Interamericano de Cooperación para la
Agricultura (2000); "El sector agroalimentario argentino 1997-1999",
Bs. As.
· INDEC - Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (2000);
en web: www.indec.mecon.ar.
· Lattuada M. (2000); "El crecimiento económico y el
desarrollo sustentable en los pequeños y medianos productores agropecuarios
argentinos de fines del siglo XX", Jornada Perspectivas Agropecuarias
de AAEA, Bolsa de Cereales de Bs. As.
· Organización Mundial del Comercio. En web: www.wto.org
· Peretti M. (1999); "Competitividad de la empresa agropecuaria
argentina en la década de los '90", Revista Argentina de Economía
Agraria- Nueva Serie, Volumen II, Nº1-Otoño, Bs. As.
· Reca L. (1996); "El nuevo marco macroeconómico y
el sector agropecuario argentino: comentarios y reflexiones". XXVII
Reunión Anual AAEA, Santa Fe.
· Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación,
En web: www.sagyp.mecon.ar.
· Sonnet F. (1999); "La reforma económica y los efectos
sobre el sector agropecuario en Argentina (1989-1998)". XXXIV Reunión
Anual AAEP, Rosario.
NOTIFICAR: MARTA S. PICARDI DE SASTRE.
12 DE OCTUBRE Y SAN JUAN (8000) BAHIA BLANCA, TEL/FAX: 0291 - 4595139
e-mail: spicardi@criba.edu.ar
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