 El crecimiento a través de la
integración: una experiencia exitosa en Hughes
Fuente: AACREA
Producción de trigo, maíz y
soja con siembra directa en toda la superficie, agricultura en campos de terceros, acopio
de granos y engorde a corral es el modelo empresario elegido por Gustavo Capretto, un
productor innovador del CREA Arroyo del Medio, que tiene su base de operaciones en Hughes.
La familia Capretto siempre
se propuso integrar toda la cadena del negocio agropecuario. Explotan unas 6000 hectáreas
agrícolas localizadas en la zona de Hughes extremo sur de Santa Fe, de las
cuales 2.200 son propias. Tienen una planta de acopio con una capacidad de 30.000
toneladas, a través de la cual también ofrecen servicios a terceros. Producen variedades
diferenciadas. Comercializan insumos y recientemente incursionaron en el negocio ganadero
a través de un engorde a corral.
El fundador de la empresa
llegó a la región en 1896 para comenzar a trabajar unas pocas hectáreas y desde
entonces se han incorporado tres generaciones a la empresa integrante del CREA Arroyo del
Medio.
"El hecho de pertenecer
al CREA nos permite probar y comparar toda nueva tecnología entre productores y sin
influencia de la presión comercial", destaca Gustavo Capretto, bisnieto del fundador
y directivo de la empresa. Y es totalmente cierto. El establecimiento es un laboratorio
gigante de nuevas tecnologías.
Cobertura
Las rotaciones tienden a ser
maíz-soja de primera-trigo-soja de segunda. Tal criterio tiene fundamentos estrictamente
agronómicos. Toda la producción de soja es tolerante a Roundup, mientras que el 80% del
maíz es Bt. Además, el 100% del área productiva se encuentra en siembra directa.
"En la campaña pasada
(1999/2000) los rendimientos promedio de maíz Bt fueron 17% superiores a los de maíz
convencional", explica Gustavo. "Además de un mayor rinde, el maíz Bt se
produce para poder diferir la cosecha: el tallo del cultivo se mantiene en pie por más
tiempo y el grano se puede cosechar más seco y después de la soja de primera",
añade.
El grueso de la producción
agrícola se comercializa a través de compañías exportadoras con destino al puerto de
Rosario. Además cubren buena parte de sus granos con forwards y en algunos casos compran
puts o calls para flexibilizar las posiciones.
Fertilización
El cultivo de soja se siembra
con una distancia entre hileras de 52 centímetros y utilizan variedades de grupos III y
IV cortos en soja de primera, mientras que en soja de segunda emplean grupos IV medianos y
largos.
El trigo se fertiliza con 100
kilogramos por hectárea de fosfato monoamónico a la siembra y además con una mezcla de
azufre y UAN chorreado en preemergencia. "En la mezcla se apunta a un volumen fijo de
15 kilos de azufre por hectárea, mientras que el nitrógeno (UAN) se aplica en función
de los resultados de los análisis, pero siempre en un rango de 120-140 kilos por
hectárea entre el disponible y el ofertado", explica Gustavo.
Pero, ¿porqué aplican una
cantidad fija de azufre en el cultivo de trigo? "Estamos empleando azufre en trigo
para incorporar ese componente en forma residual en la soja de segunda. Esto lo estamos
haciendo en forma masiva este año, luego de realizar ensayos en campañas
anteriores", indica Juan Ignacio Capretto, uno de los responsables del área técnica
del planteo.
Por su parte el maíz se
fertiliza con dosis de entre 80 y 100 kilogramos por hectárea de fosfato monoamónico a
la siembra y con dosis variables de UAN incorporado en presiembra o bien chorreado en
preemergencia. En este caso, también están aplicando en forma masiva una mezcla de UAN
con azufre, tal como lo hacen con el cultivo de trigo.
Especialidades
"En la campaña
1999/2000, las principales variedades de trigo sembradas fueron Escorpión, Caudillo,
Cacique y Pegaso", señala Gustavo. Además, en este ciclo incorporaron otra novedad:
la producción de maíz con alto contenido de aceite. "Este maíz lo estamos haciendo
bajo un contrato previo de producción con una compañía de agroinsumos y veremos cuál
es el resultado de esta experiencia ", indica Gustavo.
Subproducto ganadero
Cinco años atrás los
Capretto decidieron que había llegado el momento de montar una planta de silos para
cerrar la cadena comercial de la empresa. Pero por entonces no imaginaban que ese
emprendimiento iba a ser la base de la incursión en el negocio ganadero.
"Debido a que con el
acopio generamos una gran cantidad de maíz quebrado y sojilla, decidimos aprovechar estos
subproductos y para eso montamos un engorde a corral de novillos detrás de la
planta", explica Gustavo.
Durante el 2.000, el corral
de engorde recibió a 700 animales que ingresaron en marzo con un peso de unos 170
kilogramos para salir en agosto con 350 kilos. Se trató de un negocio en el cual sólo se
compró la cantidad de hacienda necesaria para consumir el 100% del subproducto de la
planta.
Sin embargo, el feed lot no
fue el único emprendimiento que efectuaron el año pasado. También compraron vaquillonas
para engordarlas con avena complementada con grano de maíz. Los animales entraron en
abril con 150 kilogramos para salir en octubre con 300 kilos. "Con las vaquillonas
hicimos muy buen negocio, porque fueron compradas bastante más baratas que los novillos y
engordan muy rápido", concluye Gustavo.
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