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Mercado agrícola
Pronósticos en Agrotendencias 2010
Los granos seguirán en alza
Según
los expertos, hay excelentes perspectivas para la producción de
soja, maíz, trigo y biocombustibles.
Con stocks ajustados en los principales países productores, problemas
meteorológicos en la ex URSS, fuerte demanda de parte de China,
la presión de los biocombustibles y la amenaza de La Niña
disminuya la cosecha sudamericana, el pronóstico es unánime:
los granos se van para arriba. Así, por lo menos, lo expresaron
los expertos citados en el seminario Agrotendencias 2010, organizado por
la Federación de Acopiadores.
"Nos aguarda un escenario con
demanda fuerte de maíz, trigo, girasol y soja, porque su demanda
crece a ritmo más rápido que su producción. Esta
situación genera perspectivas excelentes para los países
productores de materias primas y un panorama de buenos precios hasta el
2020", dijo Gustavo López, director de la consultora Agritrend.
Según López, los ajustados
stocks de soja y maíz de Estados Unidos encendieron la alerta roja
en los mercados, y hoy todas las miradas están puestas en la producción
sudamericana, que, al parecer, tampoco solucionaría el problema
del bajo stock. "Brasil, aunque subió su área de soja,
probablemente tenga una producción menor y en la Argentina también
habrá una caída", dijo.
"En este esquema, la pregunta
es si el mundo va a convalidar la situación norteamericana, lo
que determinará nuevas subas de precios de todos los granos. Puede
ser que no lo haga y que los precios queden donde están, pero el
piso seguirá siendo alto", acotó el consultor.
Algo similar expresó Enrique
Erize, vicepresidente de la consultora Nóvitas. "Los precios
altos llegaron para quedarse. Estamos ante una película de suspenso.
El panorama del trigo es serio, pero no grave. El del maíz es grave.
Y la soja depende de América del Sur, pero si La Niña se
hacer sentir, la película será de terror", explicó
Erize.
De acuerdo con el analista, debido
a la catástrofe climática en la ex URSS, el trigo ofrece
una buena oportunidad, que la Argentina no llegará a aprovechar
por sus trabas comerciales. "Hace cinco campañas se intervino
el mercado con la excusa de defender la mesa de los argentinos, pero no
de todos. Se defiende la mesa de los molineros, exportadores e importadores",
dijo Erize.
En cuanto al maíz, según
López, en el próximo ciclo va a subir la superficie. "Se
está hablando de 24 a 27 millones de toneladas, lo que puede significar
16 millones de toneladas para exportación", dijo, para luego
agregar que el principal problema que tiene este cultivo son las distorsiones
provocadas por la intervención en el mercado. "Hoy hay una
diferencia de 25-30 dólares entre el precio que debería
haber y el precio que recibe el productor. El costo de la distorsión
es enorme, es prácticamente igual al de las retenciones",
dijo López.
Encargado de disertar sobre el mercado
de biocombustibles, el consultor Héctor Huergo pronosticó
buenas perspectivas para la producción de biodiésel y etanol
de maíz en el país. Y destacó que el precio de los
granos estará cada día más atado al del petróleo.
"El precio del etanol evoluciona con el del maíz, pero el
etanol es impulsado por el petróleo, con lo cual el petróleo
es el que mueve al maíz. Si sube el maíz, sube la soja.
Entonces, el petróleo también fija el precio de la soja.
Si quieren bajar el precio de los commodities , hay que bajar el petróleo",
dijo Huergo.
Otro tema de debate de la tarde fue
el de las especulaciones en torno a la supuesta intención del Gobierno
de aplicar una nueva suba de las retenciones, debido a los altos precios.
"Sería muy riesgoso tomar una decisión de este tipo,
aunque nunca se sabe. Lo que sí está claro es que las retenciones
no van a bajar, porque son una caja demasiado trascendente para este Gobierno.
Es difícil en este momento y con estos precios esperar bajas",
analizó López.
Mercedes Colombres
LA NACION
Explotaron los precios en Chicago
Dólar bajo y demanda firme favorecen a los granos
Interesante
momento vive la plaza granaria internacional. Nuestro consejo es evitar
el seguimiento diario de los mercados -gimnasia no apta para cardíacos-
y concentrarse en el cuadro de situación que enfrenta el esquema
de oferta y demanda de los principales granos para el ciclo comercial
2010/11 que acaba de comenzar. A tal efecto, es bueno reconocer que el
ciclo 2009/10 venía para un cierre decoroso, que se complicó
hacia el final con las importantes pérdidas productivas de trigo
y cebada en la ex Unión Soviética y con una cosecha de maíz
estadounidense 2010/11 que decepcionó en su instancia final.
Como consecuencia de ello, y sin espacio
para sorpresas ni margen alguno para el error, los precios en Chicago
explotaron. Y semejante reacción es, en nuestra opinión,
absolutamente justificada. Lo que puede generar dudas sobre dicha justificación
es la magnitud de las alzas, toda vez que se producen en un contexto de
extrema debilidad del dólar y de una oleada de compras especulativas
como respuesta a dicha circunstancia. Hoy, los "fondos" tienen
compradas con fines especulativos más de 100 millones de toneladas
de maíz en Chicago, una exposición que no registra antecedentes
en términos absolutos ni en términos relativos, al tiempo
que está ingresando la voluminosa cosecha del hemisferio norte
a los silos.
Así, podría afirmarse
sin temor a equivocarse que las cotizaciones actuales en Chicago tienen
un componente especulativo más que importante. Esto último
podría abonar la teoría de quienes afirman que los actuales
niveles de precios no son sustentables y que la plaza está repitiendo
lo vivido al promediar el año 2008, con precios récord que
finalizaron con fuertes ajustes al finalizar el año.
Sin embargo, es justo reconocer que
la plaza no muestra señales claras de racionamiento de la demanda.
Si bien se alzan voces para alertar sobre una eventual reducción
del consumo forrajero en EE.UU., uno de los pilares de este nuevo escenario
de precios, conocido como la "fiebre de los biocombustibles",
no evidencia intenciones de ajuste. Mientras tanto, un simple vistazo
a las cotizaciones del poroto de soja en el mercado de Dalian (China),
hoy en US$ 610, es suficiente para anoticiarse que la escalada de precios
no es exclusiva de Chicago.
Pero lo más importante de señalar
es que, hoy por hoy, a una fábrica aceitera china le conviene moler
soja importada que abastecerse en su mercado interno, dado que tal decisión
le permite alcanzar un margen por tonelada del orden de los US$ 90. Ello,
pues los valores de la harina y/o el aceite de soja en el mercado chino
están por las nubes. ¿Será esa la razón por
la que China ha vuelto a comprar aceite de soja argentino? Nuestras predicciones
del pasado 8 de abril se cumplieron. China no puede prescindir de nuestro
óleo y ha vuelto al mercado más agresiva que nunca. Lo cierto
es que el nuevo contexto global hace necesario que la cosecha estadounidense
de maíz del año próximo sea superrécord y
que la de soja que acaba de comenzar en América del Sur sea perfecta.
Lamentablemente, el contexto internacional
sólo podrá ser aprovechado parcialmente por los productores
argentinos. En trigo, las posibilidades de que las cotizaciones en la
plaza local del trigo nuevo se asemejen a la paridad de exportación
(aproximadamente US$ 200) dependen del manejo, habitualmente arbitrario
y erróneo, de nuestro saldo exportable por parte de las autoridades.
En maíz, la historia debiera
ser menos traumática. Con un excedente productivo que seguramente
será muy importante, es probable que los permisos de exportación
fluyan con mayor naturalidad y las probabilidades de capturar paridad
(hoy, en torno de los US$ 180) sean superiores. En soja es la hora de
los puts. Como señalamos, no son pocas las razones para esperar
un mercado muy amigable, en materia cotizaciones, para 2011. Pero la amenaza
del componente especulativo en ellas no debe soslayarse. Una combinación
de ventas forward por un 30-40% con compra de puts por un 40% permite
asegurar precios mínimos muy rentables para el 70-80% de la producción,
cerrar valores y comprometer físico por sólo un 30-40 por
ciento.
Enrique Erize
LA NACION
El autor es vicepresidente de Nóvitas SA.
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