La calidad de los frutos de girasol se encuentra asociada a características que
determinan su rendimiento industrial (como el porcentaje de aceite del fruto y de la pepa,
la relación cáscara-pepa o la aptitud al descascarado), al valor nutritivo y a la
aptitud culinaria de su aceite (como el índice de acidez, la composición acídica o la
concentración de tocoferoles en el aceite). Ciertas características pueden también
influir en la calidad nutritiva de los subproductos que resultan de la extracción del
aceite (como el porcentaje de proteínas o composición aminoacídica) u ocasionar
inconvenientes durante el proceso industrial (como la concentración de ceras). La
aparición de los girasoles Alto Oleico ha permitido obtener un aceite requerido por su
calidad nutritiva, su gran aptitud culinaria y su gran potencial para la utilización
industrial.
Todas las características de calidad mencionadas se encuentran, en mayor o menor
medida, bajo la influencia del genotipo y del ambiente. En algunos casos la calidad es
claramente dependiente del genotipo, como por ejemplo, la composición acídica del aceite
de los frutos de Girasoles Alto Oleico. En otros, la calidad es claramente dependiente de
una variable ambiental, como por ejemplo, la temperatura para el caso de la composición
acídica de los girasoles tradicionales.
Tres prácticas agronómicas parecen cumplir un rol importante en la determinación de
algunas características de calidad de los frutos en el sistema de cultivo del girasol que
se utiliza actualmente en la Argentina: la elección del genotipo a sembrar, la fecha de
siembra y la densidad de plantas.
Así, en el momento de la compra de la semilla se determinan características tales
como el porcentaje de aceite potencial que puede obtenerse a la cosecha, la posibilidad de
producir frutos cuyo aceite posea la calidad "Alto Oleico" y la susceptibilidad
a la podredumbre de capítulo causada por Sclerotinia sclerotiorum (enfermedad que afecta,
además del rendimiento, el índice de acidez).
La fecha de siembra determinará el momento en que se producirá la etapa de llenado de
los granos, lo que afectará la composición acídica en girasoles tradicionales,
altamente dependiente de la temperatura. Asimismo, en siembras tardías se obtienen
generalmente porcentajes de aceites inferiores al potencial del híbrido utilizado,
probablemente debido a la baja radiación incidente, que afecta la fotosíntesis del
cultivo durante la etapa de síntesis del aceite.
La densidad de plantas también afecta en forma considerable al porcentaje de aceite de
los frutos, que es generalmente inferior a bajas densidades.
El riego y la fertilización son dos prácticas tradicionalmente poco utilizadas en el
cultivo de girasol en la Argentina, aunque existe actualmente una tendencia a aumentar la
utilización de las mismas en este cultivo. Ambas pueden colaborar para lograr frutos de
buena calidad. El riego, al evitar el efecto de las sequías que pueden acelerar la
senescencia de las hojas, puede ayudar a mantener una buena duración de la superficie
foliar después de la floración, generalmente ligada a la obtención de un buen
porcentaje de aceite. La fertilización con fósforo al momento de la siembra, utilizado
en bajas dosis como arrancador, contribuye a obtener una buena densidad de plantas que,
tal como ha sido tratado, es necesaria para lograr contenidos relativos de aceite cercanos
al potencial.
La fertilización nitrogenada, además de aportar este elemento, cuya oferta natural es
insuficiente para obtener los máximos rendimientos en muchas zonas de la región
girasolera argentina, puede ser utilizada también para aumentar el porcentaje de
proteínas de los frutos. Esta práctica sería sin embargo actualmente desventajosa para
el productor, ya que no recibiría bonificaciones por la concentración de proteínas de
los frutos y, además dichos aumentos traen generalmente aparejadas disminuciones en el
porcentaje de aceite, variable que sí es bonificada en la comercialización.
Resultados de estudios realizados indican que sería posible mejorar y hacer más
estable la calidad de los frutos de girasol a través del mejoramiento genético y de
prácticas agronómicas. Las posibilidades actuales de realizar una más rápida y menos
costosa exploración de la variabilidad existente entre los genotipos y ambientes en los
factores que determinan la calidad de los frutos a través de nuevos métodos de análisis
físicos y químicos, así como de efectuar un continuo monitoreo de los factores
ambientales a través de sistemas automáticos, pueden ser de gran ayuda en la obtención
de materiales genéticos superiores y, el diseño de mejores prácticas de manejo.
Asimismo, la utilización de ingeniería genética podría colaborar en la creación de
cualidades específicas, adaptadas a distintos usos.
Composición en ácidos grasos
La importancia de la composición de ácidos grasos de los aceites se basa en que la
misma determina propiedades que caracterizan su calidad nutritiva, culinaria y/o
industrial.
Aceites de girasol con una mayor concentración de oleico son preferibles para obtener
una mejor conservación. Además, la mayor concentración de ácido oleico está también
relacionada con un aspecto interesante desde el punto de vista de la medicina preventiva:
como el de la prevención de enfermedades cardiovasculares. Por otra a parte, un aceite de
girasol con una elevada concentración de linoleico es preferible para ciertos procesos
industriales como la hidrogenación de aceite para la obtención de margarinas.
Nuevos genotipos con composición acídica modificada: cultivares "Alto
Oleico"
El genotipo determina en gran medida la composición en ácidos grasos del aceite de
girasol. Han aparecido hace algunos años en el mercado, genotipos "Alto Oleico"
que permiten obtener un aceite de buena demanda, requerido principalmente por su calidad
nutritiva, superior aptitud culinaria, y que pueden ser utilizados para diferentes usos
industriales como la fabricación de lubricantes o detergentes.
Los lotes de producción de aceite alto oleico deberían preferentemente poseer un
cierto aislamiento de otros cultivos de girasol tradicionales, para evitar la fecundación
con el polen de éstos.
La composición acídica del aceite de algunos genotipos alto oleico puede variar por
efecto ambiental, aunque los cultivares alto oleico producen un mayor contenido de dicho
ácido que el tradicional en cualquier ambiente.
La composición acídica de los materiales alto oleico es, en general, muy estable
frente a cambios de la temperatura. Ésta, puede afectar la relación oleico/linoleico de
algunos materiales alto oleico, pero la influencia de este factor es mucho menor que en
materiales tradicionales.