 El cultivo de tomate y
consumo de agua bajo cubierta
Fuente:
INTA EEA San Pedro
En la producción
intensiva moderna de hortalizas, de manera especial bajo cubierta, el planteo agronómico
no sólo se centra en la obtención de altas producciones cuali-cuantitativas; ya que
además el sistema debe ser respetuoso con el medio ambiente y la salud del productor y
del consumidor. Estas consignas son día a día más difíciles de cumplir en el sistema
tradicional de producción en suelo. El uso reiterado de este recurso natural tiende al
deterioro físico, físico-químico y sanitario, lo que incide negativamente sobre la
productividad y requiere de tecnologías que representa gastos energéticos y económicos
no siempre aliados a la conservación del medio ambiente.
En este contexto moderno de producción, el cultivo sin suelo en sus distintas
variantes, puede llegar a constituirse, dependiendo de la rentabilidad del sistema, en una
herramienta que tienda a optimizar los recursos y afectar en menor medida al medio
ambiente en base a:
- Evitar la excesiva
abundancia de patógenos del suelo y los consiguientes tratamientos sanitarios;
- Mejorar el control
nutricional;
- Ahorrar energía y
tender a la sustentabilidad de la producción;
- Mayor eficiencia en el
uso del agua, nutrientes y pesticidas;
- Menor contaminación
del medio ambiente.
La experiencia se
condujo en la EEA INTA San Pedro, ubicado en el NE de la provincia de Buenos Aires,
Argentina.
En el trabajo por sistema abierto se obtuvo un mayor rendimiento de frutos grandes,
mayor es de 140 g.; sin embargo, esto no alcanzó para que en el rendimiento de fruto
comercial se constatara diferencias significativas entre ambos. En peso de fruto descarte,
menor de 70 g y frutos con defectos, no hubo diferencias significativas. Se constató
diferencia en peso de fruto con podredumbre apical (B.E.R); mayor cantidad en el sistema
abierto.
Los resultados físicos logrados estarían indicando que en ciclos semejantes y con
agua de calidad media (C2S2), el sistema cerrado, sin eliminación de solución
recirculante, no disminuye la productividad de la planta de tomate. Otros
investigadores, por su parte, han constatado una disminución de rendimiento con el
sistema cerrado en comparación al abierto. En nuestra situación debería evaluarse el
caso de un cultivo de ciclo largo o repetición de cultivos en el mismo sustrato y sin
renovación de solución nutritiva.
En experiencias conducidas en la EEA San Pedro, en sistema abierto, se han
realizados hasta 5 ciclos de tomate continuados con el mismo sustrato y contenedor sin
diferencias de comportamiento con respecto a sustrato y contenedor de segunda
utilización. Se ha constatado, en el sistema recirculante, una tendencia a la
disminución del tamaño de los frutos a medida que se avanzó en el ciclo.
Consumo de agua:
El consumo de agua en ambos sistemas ha sido muy semejante, dado que las unidades
experimentales se dispusieron en forma alternada en el mismo ambiente, buscando la menor
variación entre ellas. En el sistema abierto se alcanzó un porcentaje promedio adecuado
de drenaje, aunque es necesario recalcar que se registraron variaciones durante el ciclo
como consecuencia de las diferentes condiciones ambientales (nubosidad, temperatura,
presión de vapor, etc). Se estima que estas variaciones de drenajes han sido las causales
de la aparición de mayor cantidad de frutos con B.E.R. al afectar la disponibilidad
hídrica durante esos períodos de mayor requerimiento ambiental.
En el sistema abierto hubo un 22 % de drenaje, 11464,9 litros de solución /
ensayo, equivalente a 1910,8 m3.ha -1 de solución vertida al medio ambiente. Tomando
los valores de aportes de agua de ambos sistemas se concluye que en el abierto se ha
utilizado un 27,8 % más de agua para producir similar cantidad de tomate.
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