 Aborto
ovino y caprino
(*) Fuente: Inta. Recopilación de artículos: Cálamo,
contenidos para Internet
Junto a la mortalidad
perinatal, el aborto es el suceso que más frustración provoca en el criador de cabras y
ovejas. Después de haber planeado sus apareos eligiendo el cruzamiento más conveniente
para cada una de sus madres, de haber cuidado el nivel nutritivo y haber prevenido
enfermedades infecciosas y parasitarias, cuando ya tomaba sus recaudos para la temporada
de partos, encontrar un feto provoca un fuerte impacto emocional y una gran preocupación
por los alcances que este hecho pueda tener.
El veterinario debe instalarse inmediatamente en el lugar, dictando medidas
sanitarias, recogiendo muestras para enviar al laboratorio, realizando necropsias,
analizando diferentes causas y dando instrucciones al criador sobre cómo manejar la
situación.
Para ello, es imprescindible que conozca las principales causas que provocan aborto
en esa región y que tenga conocimiento de otras enfermedades exóticas en la zona pero
que pueden aparecer en cualquier momento, como de hecho está sucediendo últimamente.
En nuestro país, la mayoría de los establecimientos ovejeros practican la cría
extensiva, donde hay poco control, y es frecuente que los fetos abortados no se
encuentren, ya que la fauna local se encarga de hacerlos desaparecer rápidamente. Esa
situación es similar para las cabras, pero con una particularidad: en general son
reunidas por las noches en corrales, donde el dueño puede encontrar los fetos abortados.
En los establecimientos de cría intensiva, donde los animales viven todo el tiempo
o parte del tiempo en galpones o bajo tinglados, es más fácil llevar un control de la
evolución de las gestaciones. Este tipo de explotación se ha ido haciendo frecuente en
los últimos años en nuestro país, con grandes cabañas caprinas que se han instalado en
todo el territorio nacional.
En las especies ovina y caprina se considera normal que el porcentaje de pérdidas
por abortos sea de hasta el 2% ,es decir que ese es el número de madres que normalmente
pierden su cría por aborto, sin que por ello se las considere enfermas. Un aumento de ese
número debe llamarnos la atención e inmediatamente hay que comenzar a trabajar para
elaborar un diagnóstico, y tomar las medidas de control y prevención de nuevos casos.
Definición
Teniendo en cuenta que la duración de la preñez en las especies
ovina y caprina es de 150 a 155 días, se llama aborto a la eliminación de un feto muerto
menor de 140 días. A veces es díficil establecer si se trata de un aborto o de una cría
muerta al nacer, es decir de un caso de mortalidad perinatal, y en ese caso una necropsia
nos será de utilidad, ya que el cordero o chivito muerto al nacer estará completamente
formado, con sus pezuñas cornificadas, sus pulmones expandidos y a veces con signos de
haber caminado. El feto abortado, en cambio, no está desarrollado completamente y,
obviamente, no ha respirado.
La especie caprina aborta con mayor facilidad que la especie ovina. Esta
característica es propia de las cabras, que manifiestan de esta manera tener mayor
capacidad de supervivencia que los ovinos, probablemente debido a que viven relegadas en
todo el mundo a las zonas más pobres, en condiciones donde otras especies ni siquiera
podrían sobrevivir, y la naturaleza las ha dotado de la capacidad de desembarazarse
fácilmente de aquello que podría costarles su propia vida, es decir completar una
preñez, parir y criar.
Las ovejas, en cambio, han sido más protegidas por el hombre, y en general viven
en mejores condiciones, más resguardadas desde todo punto de vista, y no abortan con
tanta facilidad. El ejemplo más significativo es la toxemia de la preñez, que en las
cabras es muy raro y es tan frecuente en las ovejas de cría.
Clasificación
Se acostumbra dividir los abortos en tempranos, medios o tardíos, de
acuerdo a si se produjeron entre los 15 y los 60 días de gestación, entre los 60 y los
110 días, o entre los 110 y los 140 días de gestación, respectivamente. La gran
mayoría de los abortos ovinos son tardíos, pero los abortos caprinos son frecuentes
tanto en el primer como en el último tercio de preñez.
Las pérdidas de los primeros 15 días de vida son pérdidas embrionarias,y por lo
tanto no se consideran abortos.
Desde el punto de vista etiológico, los abortos se pueden clasificar en
infecciosos y no infecciosos, siendo estos últimos más frecuentes en la especie caprina
que en la ovina. También debemos señalar que muchos abortos son infecciosos, pero con un
componente no infeccioso decisivo, como por ejemplo los abortos infecciosos por Toxoplasma
o Coxiella burnetti que necesitan que los animales atraviesen una situación estresante
para producirse.
Abortos no infecciosos
Los abortos de etiología no infecciosa más frecuentes en nuestro
país son los causados por stress, por dosificaciones con drogas abortivas, por causas
nutricionales, como expresión de enfermedades metabólicas, por traumatismos y por
plantas tóxicas.
- El stress es
probablemente la causa más frecuente de abortos no infecciosos. El temor en un ambiente
desconocido, con perros agresivos, las mudanzas de un campo a otro de un ganado preñado,
los viajes largos, extenuantes, los fenómenos climáticos prolongados, son ejemplos de
situaciones que pueden hacer abortar a una cabra o a una oveja.
- Dosificar con ciertos
antiparasitarios, o vacunar, especialmente cabras, puede provocar abortos. La fenotiacina
fue señalada como causa de abortos en ovejas, y no se recomienda el uso de levamisole en
cabras preñadas porque se lo cree capaz de causar abortos tardíos.Tampoco conviene
administrar corticoides a cabras preñadas, ni realizar ningún tipo de vacunación.
- Con respecto a nivel
nutritivo, se puede señalar que un descenso en la oferta forrajera puede causar aborto en
cabras y ovejas, especialmente cuando este descenso se produce en las últimas seis
semanas de gestación. Las deficiencias severas de vitamina A, que deben prolongarse por
más de 6 meses, pueden causar abortos a cabras. También algunos minerales como el
selenio, el cobre, el iodo y el manganeso son esenciales para mantener la preñez, y su
deficiencia provoca abortos o el nacimiento de crías débiles. Cada una de estas
deficiencias tiene sus métodos de diagnóstico que el profesional deberá tener presente
cuando sospeche que está frente a una de estas situaciones.
- Cualquier enfermedad
septicémica, sin ser considerada abortígena, pero que cause un severo trastorno del
estado general, con fiebre, anorexia, decaimiento y postración, puede causar aborto.
Asimismo enfermedades metabólicas como la toxemia de la preñez o la cetosis pueden tener
la misma consecuencia.
- Los traumatismos pueden
causar abortos a cabras y ovejas preñadas, igual que a otras especies. Se debe poner
cuidado en las maniobras de encierre en corrales, especialmente cuando las puertas son
estrechas, y en las tareas que impliquen aglomerar y manipular animales como las
dosificaciones, la esquila preparto, el desoje y descole de ovejas con limpieza de ubres
que se suele practicar preparto, y el transporte en camiones.
- Varias plantas tóxicas
son capaces de causar abortos y/o defectos congénitos en los recién nacidos,como Lupinus
formosus, Conium maculatum, Nicotiana tabacum, Astragallus y Lathyrus.
En cabras Angora
existe un aborto hereditario de origen genético, que ha sido identificado en Sudafrica.
Las cabras padecen una disfunción adrenal, y pueden parir normalmente una o dos veces,
pero al llegar a los 4/5 años de edad, y quedar preñadas, no pueden culminar la preñez
y padecen un aborto del tercio medio (alrededor de 100 días de edad) por insuficiencia
placentaria. Estas cabras pueden acarrear el feto muerto durante semanas, y con el tiempo
compensan la deficiencia adrenal con una hipertrofia pituitaria y, por ende, adrenal, con
sintomatología de hiperadrenocorticismo, es decir atrofia muscular, adelgazamiento de la
piel y distensión abdominal. Estas cabras deben ser eliminadas del rodeo general.
Abortos infecciosos
Hay una larga lista de enfermedades infecciosas que causan abortos en
la especie ovina y caprina, pero hasta el momento en nuestro país, y en Sudamérica en
general, solamente hay abortos confirmados por dos enfermedades: brucelosis y
toxoplasmosis.
Todas las demás causas de abortos ovinos y caprinos no han podido ser
fehacientemente comprobadas, por lo que en este trabajo haremos énfasis en esas dos
enfermedades, pero es muy importante tomar nota de las otras causas de aborto, algunas de
ellas endémicas en muchas partes del mundo, para poderlas reconocer o sospechar su
presencia si aparecen en esta zona.
Toxoplasmosis
Enfermedad parasitaria causada por un protozoario, Toxoplasma gondii, que
tiene un ciclo sexual en los gatos y un ciclo asexual en otros animales de sangre caliente
tales como las ovejas y las cabras, pero también pájaros y roedores. La toxoplasmosis es
una zoonosis, y por lo tanto debe ser considerada como enfermedad de riesgo, especialmente
para personas que conviven con gatos.
Esta enfermedad puede provocar abortos en el último tercio de la gestación, es
decir tardíos, y esto sucede cuando la oveja o la cabra se enfermó mientras cursaba el
tercio medio de la preñez. Si contrajo la enfermedad al comienzo de la preñez, dentro de
los primeros quince días de vida, muere el embrión, se reabsorbe y no vuelve a preñarse
o lo hace tardíamente.Lo mismo sucede si se infestó en las primeras semanas de vida
fetal, es decir que puede padecer un aborto temprano que pasa inadvertido, la hembra
vuelve a entrar en celo y se preña tardíamente o queda vacía. Si enfermó al final de
la preñez, resiste la infección y no aborta, aunque pare un hijo infectado, pero
clínicamente sano. Abortan cuando se infestan en la mitad de la gestación.
Las cabras y las ovejas se enferman comiendo forrajes conservados (fardos, heno,
silajes), granos o pasturas verdes contaminadas con materia fecal de gato que contenga
oocitos. Es característico que hayan consumido fardos o parvas de heno guardados en un
galpón o bajo un tinglado donde vivan gatos, especialmente una gata con cría, quienes a
su vez se enferman comiendo ratones, pajaritos o tejidos que contengan la forma infectiva
de la toxoplasmosis, los bradizoitos, que colonizan las células epiteliales del intestino
de los felinos.
Clínicamente la cabra o la oveja no aparenta estar enferma, pero aborta un feto
casi a término, y suele haber algo característico en el aborto toxoplásmico: en caso de
gestación doble: uno de los fetos frecuentemente está momificado, detenido en su
crecimiento, y el otro tiene un desarrollo normal para su edad.
Algunas cabras y ovejas paren una cría viva, de apariencia débil, que muere en
las primeras horas o días de vida.
En la placenta se observan los cotiledones brillantes y oscuros, con focos de 1 a 2
mm que pueden estar necrosados, calcificados, y unidos entre sí formando uniones
difíciles de separar. No se observan alteraciones en los espacios intercotiledonarios ni
colecta líquida.
En el feto se encuentran colectas de un fluido más o menos oscuro y sanguinolento
en las cavidades corporales, edema subcutáneo generalizado, y un estado general de
descomposición. Las lesiones más características se evidencian a nivel cerebral, con
una encefalomielitis no supurante, visible microscópicamente, en forma de quistes
parasitarios sin reacción inflamatoria o directamente trofozoitos con respuesta
inflamatoria, aunque es raro poder ver los microorganismos.
Para diagnosticar esta enfermedad, se deben buscar títulos de anticuerpos en suero
sanguíneo de las hembras que abortaron. Tres pruebas muy adecuadas son el test de
aglutinación de látex, el test de inmunofluorescencia indirecta y la prueba de Elisa.
Estas pruebas también pueden hacerse en fluidos torácicos del feto y en suero sanguíneo
fetal.
No existe un tratamiento adecuado cuando comenzó un brote de toxoplasmosis. Se
deben adoptar urgentes medidas higiénicas y preventivas como por ejemplo aislar las
enfermas y eliminar placentas, camas contaminadas y fetos abortados.
Para prevenir la enfermedad, lo primero que se debe hacer es evitar la presencia de
gatos en los depósitos de alimentos, muy especialmente gatitos, viviendo sobre los fardos
o parvas. Si esto es inevitable, no se debe dar de comer a las preñadas las partes de
arriba de estos forrajes o usar como alimento estos forrajes 2 a 3 meses antes de la
temporada de servicios, para que las futuras madres se inmunicen.
Algunos autores recomiendan suministrar drogas como monensin durante toda la
preñez como modo de atenuar la gravedad de la enfermedad, ya que ovejas tratadas de esta
manera y luego contaminadas con Toxoplasma produjeron más corderos que ovejas control no
tratadas, y además los corderos de las ovejas tratadas fueron más pesados. La dosis
recomendada de monensin es de 15 mg./cabeza/día, y no elimina la infección, pero
controla la diseminación ayudando a que las ovejas desarrollen mejor inmunidad.
Se han probado vacunas con éxito parcial, una de las cuales está a la venta en
Nueva Zelandia. La enfermedad deja una sólida inmunidad de por vida, pero el animal queda
infestado de por vida, con quistes en cerebro y músculo.
Cuando la toxoplasmosis ha sido diagnosticada en un establecimiento se debe poner
especial cuidado en pasteurizar la leche, en cocinar muy bien la carne y en usar guantes
al manipular productos biológicos, sobre todo si entre los operarios existen mujeres
embarazadas.
Brucelosis
Es necesario aclarar que existen dos agentes causales de esta enfermedad:
Brucella ovis y Brucella melitensis. La primera de ellas afecta a los ovinos, y es
especialmente patógena para los machos, en los que causa orquiepididimitis, y en las
hembras provoca infertilidad temporal, con retraso en la parición, pero pocos abortos.
Esta enfermedad es conocida como Brucelosis Genital Ovina. En cambio Brucella melitensis
es agente causal de la fiebre de Malta, una temible zoonosis, endémica en muchas partes
del mundo, que afecta a cabras y ovejas, y que causa abortos tardíos en estas especies.
Son dos enfermedades con algunas diferencias que es necesario dejar aclaradas.
- Brucella ovis
,
agente causal de la orquioepididimitis del carnero, es causa frecuente de descarte de
reproductores, ya que provoca subfertilidad o esterilidad por la gravedad de las lesiones
que causa. La oveja se infecta por vía venérea al ser servida por un carnero enfermo y
difunde la enfermedad al aparearse con otros carneros sanos en el mismo celo. No es muy
patógeno para las hembras ovinas, en las que causa infertilidad temporal, baja tasa de
preñez y atraso en la parición, aunque alguna oveja puede sufrir un aborto tardío. La
oveja sufre una infección vaginal o cervical y repite celo en 3 o 4 oportunidades, hasta
que finalmente queda preñada.
- El aborto causado por
Brucella ovis es un aborto tardío, poco característico, encontrándose un feto con un
grado avanzado de autólisis, y una placenta inflamada, con un edema oscuro, pardo, con
placas amarilllentas entre los cotiledones y el corion con focos de necrosis.
- El diagnóstico se hace
en base a la serología de las ovejas y a la presencia de la enfermedad clínica en los
machos. En suero se realizan las reacciones de BPA, 2-ME y test de Elisa, y se deben
eliminar todos los reaccionantes positivos. Se pueden hacer frotis de órganos y
colorearlos con la técnica de Ziehl-Neelsen modificada o intentar aislar Brucellas de
órganos fetales o de la placenta.
- Las ovejas no se
vacunan contra esta enfermedad, ya que no es una enfermedad de alta incidencia, y para
controlarla es preferible eliminar los carneros con serología positiva y/o los
clínicamente enfermos.
Brucella melitensis,
en cambio, puede producir abortos en cabras y ovejas, y ha sido debidamente identificada
como responsable de una tormenta de abortos caprinos en 1992 en Mendoza.
- La enfermedad, una
seria zoonosis denominada fiebre de Malta, es endémica y está presente en todo el país,
con distintos grados de prevalencia.
- Los animales se
contagian por ingestión de material contaminado o por penetración a través de la piel,
y es de rápida difusión a través del organismo, con eliminación por leche, orina,
materia fecal, placenta y descargas vaginales. Los animales enfermos abortan y contaminan
el ambiente con sus descargas. El macho, en cambio, no juega un rol importante en la
difusión de esta enfermedad.
- Los enfermos no padecen
síntomas clínicos característicos, solamente trastornos generales, y cuando se sospecha
la enfermedad se debe buscar una elevación en los títulos de anticuerpos séricos. La
prueba de elección es la de antígeno bufferado en placa, BPA, 2-mercaptoetanol, Rosa de
Bengala, y test de Elisa, más el aislamiento de brucellas en leche y calostro.
- Para controlar la
enfermedad, la medida recomendable es el sacrificio de todos los animales enfermos, y la
desinfección de corrales e instalaciones. En caso de no ser posible tan drástica medida,
se debe aislar los enfermos y tratarlos con tetraciclina de larga acción (10 mg/kg c/72
hs.) durante 6 semanas combinado con estreptomicina (1 gr. diario vía IM durante 3
semanas), y repetir las pruebas serológicas.
- Teniendo en cuenta que
es una zoonosis, se recomienda la eliminación de los enfermos o de todos los animales del
rodeo, y no aplicar vacunaciones. En algunos países vacunan con la cepa Rev-1, pero no se
deben vacunar cabras preñadas ya que les provoca aborto. Se deben quemar o enterrar
profundamente fetos y material contaminado con descargas vaginales sospechosas de estar
cargadas de brucellas.
Campilobacteriosis
Antiguamente conocida como vibriosis, esta enfermedad de ovejas y cabras es
causada por Campilobacter fetus var.fetus, que no es el agente causal de la vibriosis
bovina. La campilobacteriosis causa abortos tardíos en ovejas, pero raramente afecta a
cabras.
Las ovejas se enferman por ingestión de forrajes o agua contaminadas por descargas
vaginales o fecales de otras ovejas que hayan abortado. Esta es una enfermedad que puede
causar tormentas de abortos cuando ingresa por primera vez a una majada no inmunizada, y
Campilobacter generalmente es traído por ovejas compradas o ingresadas por cualquier
motivo.
La enfermedad deja una inmunidad sólida luego de provocar abortos o un aumento en
la mortalidad perinatal. Los abortos son tardíos, y las ovejas no se ven enfermas, aunque
alguna puede morir de peritonitis.
Los fetos abortados aparecen frecuentemente "ventrudos" por el
agrandamiento del hígado, en el que se encuentran focos necróticos blanquecinos del
tamaño de una nuez y forma redondeada. Además hay colectas líquidas en cavidad
abdominal.
El diagnóstico se confirma por aislamiento o por microscopía de campo oscuro, que
permite identificar el agente causal en una muestra de contenido estomacal del feto o de
los fluidos vaginales de la oveja o de la placenta.
Se deben eliminar los restos orgánicos y fetos abortados para evitar la difusión
de la enfermedad, y toda la majada debería tratarse inmediatamente con tetraciclina por
vía oral, comenzando con 400 mg/oveja/día durante 3 días para luego disminuir a la
mitad hasta terminar los partos.También pueden tratarse por inyección de tetraciclinas
de larga acción.
Existe una vacuna efectiva, que no es la misma vacuna que se utiliza para bovinos.
Se vacuna por una única vez, y anualmente se deben vacunar las hembras que entran como
reemplazo de las descartadas.
Salmonelosis
Esta enfermedad es causada por Salmonella abortus ovis, que afecta a ovejas
y cabras, las que pueden abortar durante el último mes de gestación, o parir crías
débiles que mueren antes de las dos semanas de edad. Se cree que la enfermedad se
transmite por ingestión, por las hembras preñadas, de alimento contaminado, aunque se ha
mencionado una infección venérea.
El animal enfermo no muestra signos clínicos, salvo depresión y pirexia
transitoria. La enfermedad se ha asociado a situaciones stressantes como temporales,
caminatas, encierros prolongados, mal estado nutritivo, o la mezcla de más de una de
estas situaciones, pero el agente causal es introducido a la majada por un animal enfermo.
La hembra que aborta puede desarrollar metritis por retención de placenta y
complicarse el cuadro con una septicemia mortal.
La necropsia del feto no ayuda mucho al diagnóstico porque no hay lesiones
características, por lo que hay que poner énfasis en el informe del laboratorio. Con el
contenido estomacal y con la placenta se pueden hacer frotis que permiten ver los típicos
microorganismos Gram negativos. Esta sospecha debe ser confirmada con el cultivo del
agente.
En el suero sanguíneo de la hembra que ha abortado se pueden detectar anticuerpos
por pruebas de aglutinación hechas enseguida después del aborto.
Los animales deben ser tratados con antibióticos, y algunos requerirán
tratamientos sintomáticos (suero, corticoides, étc.). Se puede utilizar ampicilina,
tetraciclinas y furazolidona.
La enfermedad deja una buena inmunidad después de una tormenta de abortos, por lo
que conviene mezclar los reemplazos con las madres veteranas tiempo antes de la temporada
de servicios, aunque esta práctica produce portadores sanos y no elimina la enfermedad.
Existe una vacuna muerta de eficacia variable, y se ha usado en ovinos una vacuna
contra Salmonella cholera suis porque comparte con S.abortus ovis el antígeno H, con buen
suceso en el control de abortos por esta enfermedad.
Leptospirosis
No es una causa importante de aborto en ovinos y caprinos. Son pocos los
informes que confirman a Leptospira como causa de abortos ovinos y caprinos. Se han
informado brotes agudos de la enfermedad en animales que padecieron anorexia, ictericia,
hemoglobinuria, abortos y muerte de alguna hembra por septicemia. Se ha vinculado a la
leptospirosis con un aumento en la mortalidad perinatal de corderos, y se cree que fué
responsable de abortos ovinos, lo que no se pudo confirmar.
Chlamydiasis (Aborto Enzoótico Ovino)
La chlamydiasis causa abortos a ovejas y cabras, y el agente causal es
Chlamydia psittacii, organismo intracelular Gram negativo causante de Queratoconjuntivitis
Infecciosa, artritis, enfermedad respiratoria y abortos. Es la causa más frecuente de
abortos en Gran Bretaña, donde se la denomina Aborto Enzoótico Ovino, pero aparece en el
mundo entero.
La chlamydiasis es una zoonosis, por lo tanto se deben extremar las medidas
higiénicas y proteger a las personas que trabajan con ovejas y cabras enfermas,
especialmente mujeres embarazadas.
Los animales se infectan por vía oral y la enfermedad se difunde rápidamente.
Interfiere con la nutrición fetal porque causa placentitis y necrosis placentaria, y el
feto muere y es abortado. Las hembras contaminan el ambiente con sus descargas uterinas.
El feto abortado tiene una apariencia normal. Algunas hembras logran parir una
cría débil, con alta tasa de mortalidad. Como la enfermedad deja inmunidad, las hembras
que abortan un año no suelen abortar el año siguiente.
El diagnóstico de la chlamydiasis se hace por aislamiento y cultivo del
microorganismo a partir de la placenta o de vísceras fetales. Se hace un diagnóstico
presuntivo por la demostración de cuerpos elementales clamídicos en frotis o extendidos
de exudados teñidos con Giemsa, Stamp o Ziehl-Neelsen modif.
El aislamiento de Chlamydia se realiza en huevos embrionados o en cultivo celular,
y últimamente se ha puesto a punto la técnica de Elisa para diagnosticar esta
enfermedad.
Se pueden tratar todos los animales con tetraciclina oral o inyectable, para
controlar la cantidad de abortos, combinado con la eliminación de todos los restos
orgánicos y el aislamiento de las hembras que han abortado.
Control y Prevención
De la lectura de este informe, surjen algunas medidas preventivas que debe
tomar el propietario o encargado de cabras y ovejas preñadas:
- Mantener un buen nivel
nutritivo, especialmente en el último tercio de la preñez;
- Desparasitar las
hembras en el tercio medio de la preñez con un antiparasitario adecuado; Suministrar
suplementos minerales, especialmente en zonas de baja fertilidad solar o donde se hayan
detectado carencias en los animales;
- No concentrar
excesivamente los animales en corrales; si se encierran en galpones preveer una buena
ventilación y eliminación de desechos como camas y agua sucia;
- Llevar registros de la
performance reproductiva, para lo cual es imprescindible tener los animales identificados.
En caso de abortos, se
deben aislar inmediatamente las hembras que han abortado y remitir al laboratorio
placentas, fluidos uterinos y vaginales, una muestra de sangre de las hembras que han
abortado y el feto entero o sus vísceras con contenido, todo en adecuadas condiciones de
conservación, según las instrucciones del laboratorio.
En el caso de hembras que han abortado por segundo año consecutivo sin que se haya
podido encontrar una causa, se deben eliminar, ya que de nada sirve una hembra incapaz de
reproducirse. Eliminando sistemáticamente año tras año todas las hembras que no han
sido capaces de destetar una cría, se llega a tener un ganado de alta fertilidad, algo
básico para intentar un trabajo de selección con cualquier objetivo que se plantee.
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Bases para el
control del pietín ovino y caprino |
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