 Causas infecciosas de infertilidad
en las cerdas
(*) Dres. Jeanette Floss y Roderick Tubbs, (Univ. de Missouri -
Columbia - EE.UU.)
En
cualquier momento, una cerda puede tener un parto prematuro y existe el temor de que se
pierdan camadas adicionales. Una tasa de abortos menor del 2% es considerada aceptable en
la mayoría de los rebaños. Los partos prematuros se producen generalmente por estrés
nutricional, genético o ambiental, pero muchas veces se desconocen las causas.
El aborto es la expresión más dramática de pérdida de producción. Cuando en un
rebaño determinado aumenta su incidencia, se suele sospechar que existe un agente
infeccioso. El aumento de abortos puede seguir tras la adición de animales de reemplazo o
a la mezcla de grupos de animales que anteriormente estuvieron separados. Aproximadamente
el 38% de los abortos diagnosticados se atribuyen a causas infecciosas.
La etapa de gestación durante la cual la cerda y/o los fetos son infectados será la que
determine la capacidad de sobrevivencia de la camada. En algunos casos, el agente
infeccioso afecta directamente el desarrollo de los fetos y las placentas, causando
compromiso fetal y la muerte.
Cualquier enfermedad grave de la cerda preñada puede resultar en muerte de los fetos,
debido a la interrupción de la normalidad del ambiente uterino. Pueden perderse uno,
varios o todos los fetos de la camada. Si la infección ocurre a menos de los 35 días de
gestación, los fetos pueden ser reabsorbidos. Si ocurre entre los días 35 y 70 días de
gestación, los fetos se momifican. Si es después del día 70, puede ser que los lechones
nazcan débiles o muertos. En este artículo se discuten varias causas infecciosas de
infertilidad y aborto en las cerdas, así como algunas medidas preventivas.
Infecciones bacterianas
Las bacterias penetran al útero a
través del cervix abierto al momento del parto, pero generalmente son eliminadas antes de
que se establezca una infección. Las cerdas tendrán una descarga vaginal durante 1 a 3
días después del parto. Esta descarga es normal, si no tiene mal olor y no está
asociada con alguna enfermedad clínica en la cerda o los lechones.
Pero, si
una cerda pare en un ambiente contaminado, un exceso de materias fecales o el parto es
asistido con poca higiene, puede aparecer metritis. Esta es la forma más severa de
infección uterina. El útero se llena con grandes cantidades de fluido mal oliente y de
membranas fetales en descomposición. La cerda desarrolla fiebre, se sentirá enferma y
podría morir como resultado de las toxinas que producen las bacterias. Sus lechones
pueden mostrar síntomas de desnutrición. La enfermedad se ve a los pocos días después
del parto. Si la cerda se recupera, su fertilidad se verá disminuida en el próximo
servicio.
La endometritis, o inflamación de la membrana uterina es menos severa, pero posiblemente
más importante económicamente. Las enfermedades bacterianas del tracto reproductivo
pueden resultar en falla en la concepción y/o muerte embrionaria. Las bacterias penetran
al útero durante el estro y la monta debido a que el cervix se relaja en ese momento. El
aumento de la tasa de repeticiones puede ser la única indicación de que existe un
problema. Los intervalos de retorno a celo pueden ser normales o prolongados.
La inflamación del endometrio no es compatible con la supervivencia de los embriones por
lo que la preñez se terminará. Estos animales son con frecuencia clínicamente normales
o pueden presentar una fiebre baja. Se puede observar una ligera descarga vaginal en el
próximo celo. Las lechonas que viven en condiciones de sobrepoblación pueden desarrollar
endometritis.
La vaginitis también produce descargas vaginales. La fertilidad puede no verse afectada,
a menos que las bacterias penetren en el útero durante el servicio. Las lechonas y las
cerdas adultas que hayan sido expuestas a niveles elevados de la micotoxina zearalenona en
su dieta desarrollarán vaginitis y descargas vaginales. Las propiedades estrogénicas de
esta sustancia impedirán que estos animales puedan tener ciclos normales.
Una dieta alta en calcio y fósforo puede resultar en la formación de sales en la orina,
lo que provoca la salida de un fluido blancuzco, que aparece en la vulva. No se debe
confundir con una infección, aunque las infecciones del tracto urinario pueden causar
descargas vaginales similares. Un adecuado consumo de agua puede ayudar a prevenir
infecciones ayudando a frecuentes micciones y a la limpieza mecánica del tracto urinario.
Las bacterias que causan estas infecciones de los tracto urinario y reproductivo pueden
encontrarse en estos sistemas y/o en el ambiente. Cuando son los sistemas los que están
contaminados y los mecanismos de defensa están sobrecargados, se produce la infección.
Los métodos más efectivos de prevenirla es proporcionar un medio ambiente limpio (buena
eliminación de desperdicios) y suficiente agua limpia.
Leptospirosis
Se sabe que una gran variedad de
bacterias de leptospira infectan a los cerdos. En la mayoría de los rebaños que han sido
expuestos se encuentran pocos casos clínicos de la enfermedad.
Las bacterias de lecptospira prefieren el riñón y aparecen en la orina. El contacto con
la orina infectada es la forma más común de contagio de los otros animales. También, se
puede localizar en el útero de hembras preñadas. Si se contagian animales reproductores
susceptibles, la leptospirosis puede producir abortos, mortinatos o el nacimiento de
lechones débiles.
Diferentes serovares de Leptospira interrogans han sido encontrados en los cerdos. La
pomona es la más comúnmente involucrada en la infertilidad. La bratislava también se ha
encontrado persistente en el oviducto y útero de hembras no preñadas y el tracto genital
superior de los verracos, contribuyendo a la infertilidad. Es posible que esta infección
pueda contagiarse durante el apareamiento. Sin embargo, por ahora no se ha ligado la
infección de Bratislava con brotes clínicos a gran escala en los Estados Unidos.
Existen vacunas contra la leptospirosis, pero la inmunidad que suministran suele ser
breve. Los reproductores deben ser vacunados por lo menos dos veces al año y hasta cuatro
veces en rebaños infectados. Las vacunaciones deben aplicarse antes del servicios. Los
antibióticos ayudan a reducir la incidencia de la enfermedad pero no pueden eliminarla
completamente en un rebaño infectado. Los roedores y la fauna silvestre local pueden
estar también infectados y contribuir a la diseminación de la leptospirosis. Las
prácticas de manejo que eliminen las poblaciones de roedores e impidan la contaminación
del alimento y el agua por la orina, también contribuirán en gran medida a sanear el
ambiente. Durante un brote, los animales clínicamente enfermos deben ser tratados y los
que están en contacto con ellos deben ser vacunados.
Brucelosis
La brucelosis es producida en el cerdo por la Brucella suis.
Se trata de un microorganismo que infecta también a los humanos. Se contagia por contacto
directo con tejidos infectados, especialmente, fetos abortados y membranas. Los verracos
desarrollan una infección persistente y pueden excretar bacterias en el semen, lo que
contribuye a la diseminación de la enfermedad. Las hembras que son infectadas durante el
servicio pueden abortar en cualquier etapa de la gestación.
Los antibióticos son de poco valor en el tratamiento de la brucelosis. Es mejor adoptar
prácticas de manejo para mantener los rebaños libres de brucelosis. Los riesgos a la
salud humana siempre deben ser considerados cuando se estén manejando fetos abortados o
membranas fetales.
Parvovirus porcino
Pocos animales exhiben enfermedad clínica como resultado de
infección por parvovirus porcino. Este virus se encuentra en la mayoría de los rebaños
porcinos, pero los animales que hayan sido expuestos con anterioridad desarrollan
inmunidad.
El parvovirus porcino atraviesa la placenta e infecta a los fetos en desarrollo. Las
hembras no inmunes, infectadas durante la primera mitad de la gestación, generalmente
tendrán varios fetos momificados al parto.
Las lechonas son afectadas con más frecuencia que las cerdas adultas.
Si la infección ocurre durante la preñez se presentarán nacidos muertos, lechones
muertos al nacer, lechones débiles e infertilidad. Los abortos son poco comunes. Si la
infección ocurre al final de la preñez, los lechones generalmente sobreviven.
Debido a que el parvovirus porcino esta ampliamente diseminado en los rebaños, todas las
lechonas deben ser expuestas naturalmente o vacunadas por lo menos 30 días antes del
servicio. Hay vacunas inactivadas y vivas modificadas, que deben ser administradas bajo la
supervisión de un veterinario. No hay tratamiento contra la infertilidad inducida por el
parvovirus porcino, pero los animales infectados en forma natural son inmunes de por vida.
Enterovirus porcinos
Igual que con el parvovirus porcino, los enterovirus están
presentes en la mayoría de los rebaños, pero muchas veces no producen ninguna enfermedad
clínica. Los enterovirus han sido asociados con enfermedades del sistema nervioso central
(poliencefalitis), diarrea y neumonía. También pueden producir pérdidas fetales no
específicas, semejantes a las de las infecciones con parvovirus.
Los virus atraviesan la placenta, por lo tanto, las lechonas y cerdas preñadas pueden
parir fetos muertos o momificados, menos lechones por camada o sencillamente no parir. Los
abortos son raros.
No hay vacuna disponible para la protección contra pérdidas reproductivas resultantes de
infecciones con enterovirus. La mejor práctica preventiva es asegurar que las lechonas
hayan sido expuestas a materias fecales de animales de otros rebaños, especialmente
cerdas viejas, por lo menos un mes antes del servicio. Como ocurre con el parvovirus
porcino, no hay tratamiento para la infección, sin embargo, la fertilidad subsecuente no
parece ser afectada.
Seudorabia
Los abortos resultantes de infecciones por el virus de
seudorabia (VSRP) se producen generalmente después de un período de fiebre y de
enfermedades respiratorias, en lechonas y cerdas adultas preñadas. Si las hembras
susceptibles se infectan al inicio de la gestación, los fetos pueden ser reabsorbidos.
Aproximadamente el 20% de las hembras infectadas a finales de la gestación, abortan. Los
lechones que nacen vivos son débiles y muchas veces no sobreviven más de uno o dos
días. Otros signos de la enfermedad en un rebaño recién infectado incluyen: neumonía
en los cerdos en crecimiento/acabado, enfermedades del sistema nervioso, muerte en los
lechones lactantes y lechones recién destetados. Rebaños con infección endémica pueden
no mostrar otros signos clínicos que un aumento de la susceptibilidad a enfermedades
respiratorias en los cerdos en engorde y acabado.
Hay vacunas para el virus de la pseudorrabia. No previene la enfermedad clínica si los
animales son infectados, pero reduce la severidad de la enfermedad y su diseminación en
el rebaño. La vacunación debe hacerla un veterinario.
SRRP/SRIP
A finales de la década de los 80, muchos rebaños porcinos
experimentaron gran cantidad de abortos, seguidos por un aumento en la incidencia de
nacidos muertos y momificados. La tasa de sobrevivencia fue muy baja para los lechones que
nacieron vivos. También, fue reportada la neumonía, afectando a cerdos de todas las
edades en esos rebaños. Muchas de las cerdas que se recuperaron experimentaron períodos
de infertilidad. Recientemente, se aisló un virus de RNA como el agente causal. El
proceso de la enfermedad, que se llamó al principio la Enfermedad Misteriosa de los
Cerdos, se llama ahora Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino (SRRP) o Síndrome
Respiratorio de Infertilidad Porcina (SRIP).
Los rebaños recién infectados siguieron el patrón de enfermedad descrito anteriormente.
Más recientemente se ha asociado el SRRP con los cerdos que progresan mal en el destete y
con la disminución en las tasas de pariciones. Además, las tasas de concepción y la
cantidad de animales servidos ha disminuido. Las cerdas próximas al parto, presentan
fiebre y pérdida de apetito.
Como no existe un tratamiento específico para el SRRP, debe darse terapia de apoyo a los
animales enfermos. Es útil darles medicamentos para disminuir la fiebre y animarles a
comer. Al adquirir animales de rebaños que no hayan sido expuestos, estos deben ser
aislados por lo menos durante 30 días, para disminuir el contagio de esta enfermedad y
establecer un estricto control del movimiento de los animales dentro del rebaño.
Resumen
Hay que distinguir las descargas vaginales anormales de las
descargas normales posteriores al partos y a los sedimentos urinarios, para que los
animales afectados sean tratados adecuadamente. Las descargas resultantes de infecciones
del tracto reproductivo generalmente están asociadas con otros acontecimientos
reproductivos como el parto (metritis) y el estro o el servicio (endometritis). Las
descargas asociadas con vaginitis y con infecciones del tracto urinario generalmente no
siguen el ciclo reproductivo. Los casos más leves pueden ser tratados con antibióticos,
pero los animales infectados en forma persistente deben ser eliminados.
Debe sospecharse la presencia de parvovirus o enterovirus cuando aumenta la incidencia de
momias, especialmente en lechonas que no han sido expuestas previamente. En un rebaño
susceptible, las molestias respiratorias, acompañadas de fiebre alta, seguida por aborto
pueden indicar pseudorrabia o infección por SRRP. Los abortos resultantes de brucelosis
son poco comunes, pero habrá que pensar en leptospirosis en las zonas donde ésta es
prevalente.
Los problemas por infecciones reproductivas se pueden controlar mejor con estrictas
prácticas de manejo preventivo. Todas las lechonas deben ser expuestas a cerdas adultas
antes del servicio en los rebaños donde haya parvovirus y enterovirus. Una vez
infectadas, las lechonas desarrollarán inmunidad de por vida y su fertilidad es buena.
Hay vacunas contra parvovirosis, pseudorrabia y leptospirosis. Se les debe administrar por
lo menos 30 días antes del servicio a las lechonas y repetir la aplicación en las zonas
de alto riesgo (leptospirosis). Los rebaños están mejor protegidos de seudorrabia y SRRP
criando las lechonas de reemplazo u obteniéndolas solamente de rebaños libres de esas
enfermedades. Las nuevas adiciones deben ser aisladas del resto del rebaño durante los
primeros 30 días.
El mantenimiento sanitario debe incluir la eliminación adecuada de desperdicios, espacio
suficiente para el alojamiento de los animales y evitar que se contaminen los alimentos y
el agua. La combinación de todas esas medidas disminuirá las pérdidas de producción
que resultan de las infecciones.
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Inseminación
artificial porcina |
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Enfermedad
de Aujeszky |
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