Fitosanidad: preocupación en los
productores
Preparados para el ataque
de roya
Casos recientes en Misiones y Corrientes hacen temer sobre una posible
generalización, circunstancia que se agravaría por la escasez de
pulverizadoras para la aplicación de fungicidas
Desde las recientes apariciones
esporádicas de roya de la soja de la campaña 2004-05 en lotes de Misiones
y Corrientes, hasta un ataque de mayor envergadura en los lotes
comerciales de los productores vecinos (y de toda la región), podría haber
un solo y amplio paso.
La aparición de roya en un lote de Santa Fe representa una luz amarilla de
alarma ya que en esta provincia se logran los mayores valores promedio de
rendimiento por hectárea del país (cerca de 32 quintales), y después de
Córdoba, es la que tiene mayor área sembrada con soja. Jorge Scoppa,
presidente de la Federación de Contratistas Rurales, con sede en Casilda,
alertó: "Ante un ataque generalizado, podría haber una limitante en la
disponibilidad de pulverizadoras para la aplicación de fungicidas".
Se estima que un contratista de pulverización terrestre realiza unas 300
hectáreas por día. "Si se considera que para la roya hay que aplicar un
alto volumen de agua (150 - 200 litros por hectárea), con un fumigador
autopropulsado de 3000 litros, sólo se pueden aplicar 15 hectáreas por
"tachada" (volumen de solución de fitosanitarios que se aplica antes de
cada recarga de la máquina). Y eso determina una mayor lentitud", añadió
Scoppa.
"Por eso -continuó- lo que recomiendo, es comprar una máquina terrestre de
arrastre, que cuesta unos 10.000 dólares y puede ayudar a salir del paso
ante la emergencia. Sólo se le debe poner rodado angosto para que no pise
el cultivo."
Una compulsa entre una decena de productores de varias regiones permite
inferir que la cantidad de productos fungicidas ya comprados y almacenados
representa un 30 por ciento de lo que se necesita para cubrir la
superficie implantada.
Según los especialistas en aplicaciones de fitosanitarios, las mejores
aplicaciones son las que se realizan con máquinas terrestres, ya que
permiten "mojar" las hojas basales (inferiores) de las plantas, donde se
instala en primera instancia el patógeno.
Opiniones encontradas
Sin embargo, para la Cámara de Aeroaplicadores de la Provincia de Buenos
Aires, esta es una posición equivocada. Alan McCracken, estadounidense que
vive en Brasil y que realiza ensayos para la firma AgroQuality, observa
que las aeroplicaciones son mejores que las terrestres. "Existen dos
razones sencillas: los aviones no ayudan a diseminar las semillas (como sí
lo hacen las máquinas terrestres) y permiten una respuesta más rápida
contra el veloz avance de la roya".
Sobre las aeroaplicaciones, cree que es un gran error es recomendar el uso
de mayores volúmenes de agua. "Es exactamente al revés. Necesitamos
energía para disminuir el tamaño de la gota".
En tanto, sobre las aeroaplicaciones, el especialista sostiene que es un
gran error recomendar el uso de mayores volúmenes de agua. "Es exactamente
al revés. Necesitamos energía para disminuir el tamaño de la gota, y con
altos volúmenes de 40 litros/ha es necesario atomizar más que 200
litros/minuto dependiendo de la velocidad de vuelo y ancho de la franja".
Como se ve, las opiniones son contradictorias. Por lo tanto, la mejor
manera de conocer los resultados adecuados será la que surja de la
práctica generalizada de control. Cuestión que podrá comprobarse luego de
las aplicaciones de la campaña 2004-2005.
Por Angel Palermo
Para LA NACION
Lote sospechoso en Santa Fe
SANTA FE.- Un lote sospechoso de estar infectado con roya de la
soja fue detectado por profesionales del INTA Reconquista en jurisdicción
de Tacuarendí, 443 km al norte de esta capital, y se espera que el Sistema
Nacional de Monitoreo y Vigilancia disponga las medidas de alerta
correspondiente. Si el Senasa ratifica la información, el caso Tacuarendí
será el cuarto detectado desde el inicio de la nueva campaña sojera. Los
restantes se detectaron en Corrientes (dos) y Misiones (uno)."Se trata de
una parcela con deficiencias marcadas de nitrógeno, en un suelo bastante
arenoso", dijo el ingeniero Mariano Cracogna.
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