 La soja
"almacenada" en condiciones de campo y la calidad de la semilla
Fuente:
Ing. Agr. Roque Craviotto y Miriam Arango, INTA Oliveros
Es una realidad que, cuando por
continuas y sucesivas lluvias, nuestra semilla de soja se halla literalmente
"almacenada" en condiciones de campo y a la espera de ser cosechada, la
situación tiene una doble implicancia:
- Sobre la calidad actual,
medida inmediatamente luego de la trilla y
- Sobre la calidad potencial,
que será evaluada previo a la clasificación y antes de la siembra para iniciar la
próxima campaña.
En los primeros análisis
"a boca de urna" se han registrado numerosos casos de lotes que presentan una
importante diferencia en el poder germinativo logrado, cuando se trata la semilla con
fungicidas para ese análisis de laboratorio. Esto revela la presencia de hongos
peligrosos que afectan severamente la germinación y que sólo pueden ser eliminados con
un "curasemillas" adecuado.
La magnitud de la diferencia en la germinación entre semillas tratadas y no tratadas
con fungicida depende de distintos factores, entre los que se pueden citar:
- la carga de hongos patógenos
portados,
- la presencia de daño
mecánico, y
- la condición fisiológica o
estado saludable de la semilla entre otros.
Teniendo en cuenta las
condiciones ambientales que favorecen la proliferación de este tipo de organismos sobre
la semilla que aún permanece en el campo, se puede estimar la futura necesidad de
realizar el curado en la etapa de control de calidad en el laboratorio de análisis. Esto
evitará el descarte de lotes de alta germinación cuando, por el hecho de no curarlos,
presenten muy baja germinación en los ensayos.
Las pruebas de control de calidad recomendadas deben indicarnos no solamente el valor de
poder germinativo sino, además, el de vigor del lote de semillas. Este último valor es
un indicador de gran importancia agronómica, puesto que nos permitirá establecer el
posible comportamiento del lote una vez que sea sembrado. En este sentido, la especie soja
presenta la particularidad de ser muy sensible a las condiciones del ambiente de siembra
porque lotes de semilla de valores semejantes de germinación pueden diferir enormemente
en la germinación y emergencia en el campo.
Las pruebas más
recomendadas para conocer el vigor de nuestra semilla de soja son:
- Envejecimiento acelerado;
- Conductividad eléctrica y
- Topográfica por tetrazolio.
La última prueba, si bien es
altamente recomendada para soja, no es efectiva para determinar presencia de hongos
patógenos, por lo que sus resultados deben ser analizados comparativamente con los otros
ensayos.
Muchos de los hongos que hoy están presentes en la semilla de soja pueden llegar a
desaparecer durante el almacenamiento, pero ello depende de las condiciones del mismo en
cuanto a la humedad inicial de la semilla, del ambiente de almacenamiento y de la
temperatura durante el período que dure el mismo.
Las semillas, cuando, permanecen en planta en el campo a la espera de la cosecha, sufren
además de la infección con patógenos del estrés que ocasiona el arrugue de
la cáscara por la continua hidratación y deshidratación a lo largo del día y la noche.
Este tipo de daño ambiental no desaparecerá ni disminuirá durante el almacenamiento,
sino que puede progresar y terminar con la vida de la semilla.
Desgraciadamente, por el solo hecho de no poder cosecharse un lote, puede ocurrir que el
deterioro a esta altura ya sea muy avanzado. Es por ello que debemos analizar nuestro lote
inmediatamente luego de cosechado, puesto que ello va a determinar su futuro uso como
semilla o como grano.
El control de calidad de la semilla que se pretende destinar a simiente demanda que se
realice siempre preventivamente, puesto que ello nos permite tomar decisiones adecuadas
desde el punto de vista agronómico y económico.
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